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Sí cuesta votos, cómo chingados que no….

Debo comenzar por confesar que anoche fui un poco más mandilón que de costumbre. Había sacado mi bicicleta, puestome guantes, casco y demás parafernalia y vociferado una frase conjugada en imperativo con un pequeñito signo de interrogación (casi imperceptible) “Al rato vengo, saliendo de la reunión voy a darle al paseo de la ciclopista”. Como respuesta obtuve una frase con un signo de interrogación y cierto tono imperativo “Mejor vente pronto a casa…. no?”. Así fue como con casco, guantes y ya con la bicicleta en su lugar, estaba yo a las ocho y media de la noche surfeando por los canales de televisión en la rica, fría y muy comoda noche de anoche.

Fue así como tuve la suerte, buena o mala no lo sé, de toparme con Tercer Grado, el programa de análisis político de Televisa. O mejor dicho, la apasionada defensa que hacen al aspirante a la presidencia de México Enrique Peña Nieto. No puedo evitar venir transformar la tristeza y el asco que sentí a palabras, por la desfachatez con que se pretende justificar la reciente cagada de Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Los panelistas (Joaquín López Dóriga, Denise Marker, Carlos Marín, Adela Micha, Leopoldo Gómez y Ciro Gómez Leyva) escupieron un galimatías de justificaciones para terminar con conclusiones que caen en lo ridículo. “No le costará votos”, “no es necesario que un presidente lea”, “Fulano también se equivoca”, “Sutano también se equivoca”, “el círculo rojo de twitter”, “de los que critican a Peña Nieto nadie lee”. Todos coincidían en calificar con el eufemismo “desliz” y  cínicamente defienderon a un tipo que aspira a ser nuestro presidente, y que fue incapaz de mencionar tres títulos de libros que hayan marcado su vida (tres, chingada madre, tres. No se le pide ser un erudito en Literatura, tan solo tres putos títulos de libros). Y que me perdonen, pero yo sí creo que un cabrón que aspire a ser presidente de un país (en especial el país en el que vivo) debe ser un tipo más culto, capaz , trabajador y hasta inteligente que yo. Pues si va a ser uno menos culto, capaz, trabajador e inteligente que yo, pues mejor lo hago (y cobro) yo mismo.

Donde todo eso cruzó la línea que lo llevo más allá de lo ridículo (desconozco palabra para describir esto) fue cuando se convirtió en crítica a Andrés Manuel López Obrador (‘perense chingado, esto todavía no es lo que está más allá de lo ridículo). Pues el señor Carlos Marín dijo que a él le parece jocoso, que Andrés Manuel lea la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano. Además, ironizo diciendo que no podía imaginarse como alguien podía disfrutar de estructuras de versos, ritmo narrativo y otras tantas mamadas leyendo la Constitución. Resulta ser Sr, Marín, que la Constitución es la norma que rige las normas que un presidente del poder ejecutivo de la República debe ejecutar. Un presidente, o aspirante a presidente, está OBLIGADO a conocer la Constitución. Si le divierte o no hacerlo es muy su pinche bronca, pues si le incomoda para qué chingados se anda metiendo en política. Es así, nunca he escuchado, ni respondería a ninguna lógica, que alguien diga: “pinche doctor mamón, anda leyendo sobre anatomía”.

Además de ridículos, deshonestos y cínicos, estos tipos que se ponen sus corbatitas y salen a dizque analizar la política en Tercer Grado (ni de primaria) están muy equivocados. Esto, sí le cuesta votos al Sr. Peña Nieto. Al menos el mío, nunca lo tendrá. Por eso, el día que den Tercer Grado, y el días de las elecciones, mejor me pondré a leer aunque les parezca, que sirve pa’ ni madres.

LM


La polémica por la polémica por la polémica. ¿Qué chingados es polémica?

“Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.” -Oscar Wilde

El sábado pasado sudor, sangre y polémica (sí, polémica. ¿Polémica?) inundaron Las Vegas. Llevando al patrioterismo mexicano a gritar huacos acompañados por los bien tronados golpes, que se suponía serían el principal ingrediente de la noche, que la polémica y el chovinismo suponíase tan solo aderecerían. Al final fue con lo que nos quedamos, pura pinche polémica. Pues hoy nadie habla de lo entretenida y emocionante que fue la pelea de box entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez, cuyo resultado todo México conocemos. Hoy todos polemizamos, acusamos de robo y clamamos justicia, para al final terminar con la mexicanísima costumbre de inventarle su chiste y a chingar a su madre.

Desconozco el deporte y su técnica (hablo del box) como para dar una opinión medianamente válida de lo ocurrido. Carezco también de interes para polemizar sobre la cantidad de golpes, el sistema de puntajes, la probable revancha, o en esos tantos argumentos que escupe ahora todo México. En lugar de entrar a ese estéril debate, llama mi atención que en “estos tiempos” (me encanta el cliché “estos tiempos”) el deporte, el espectáculo, la cosa en sí no sea lo que importe, lo que venda. En “estos tiempos” lo que importa es la polémica, hacer polémica (a poco no cuando repetimos mucho una palabra parece que va desgastándose, que va devaluándose, que pierde su significado). “Su opinión es la que cuenta” suelen decir los comentaristas deportivos.

Hoy día (cliché mata cliché) hacer polémica importa más, vende más. Un partido de futbol dura noventa minutos, y se polemiza sobre el mismo por n número de minutos, que es exponencialmente proporcional a la popularidad de los protagonistas del partido. La palabrería que vomitan los “analistas” (buen título para película porno) es lo que importa, es lo que vende.

Baste un ejemplo, el Sr. David Faitelson. Sí, ese de ESPN  siempre cobijado bajo la sombra de José Ramón Fernández, nos da una muestra que el deporte en sí, la gran de pelea de box que vimos el sábado pasado le importa un bledo. Para el señor lo más importante es ser polémico, hacer polémica. Hay que ir a a su cuenta de twitter http://twitter.com/#!/Faitelson_ESPN y buscar en sus tuits anteriores, para ver que el sr. Al terminar el onceavo round escribió lo siguiente: “En mi opinion, Marquez esta ganando la pelea. Quedan solo tres minutos.Beristain grita: “la pelea es tuya”. #fb. Después, relata la actitud de los boxeadores, y al final da el resultado;  “Decision mayoritaria. GANA PACQUIAO.

Hasta ahí, parece que el Sr. Faitelson comparte la opinión con la gran mayoría del público mexicano y considera injusta la mayoritaria decisión, él vió ganar a Márquez, así lo tuiteó. Los siguientes tuits que salieron de la cuenta @Faitelson_ESPN siguieron bajo el mismo tenor: “Esta claro : el boxeo es un negocio y los promotores estan para cuidar el negocio. Pacquiao esta preparandose para una pelea millonaria. #fb “.  Y si le preguntan a HBO, a casinos y a promotores que prefieren: ?Pac Marquez IV o Pac-Mayweather? Creo que todos conocen la respuesta. #fb” tuiteó unos minutos más tarde. Todo esto sucede el 12 noviembre, minutos después de terminada la pelea. Al otro día (13 de noviembre) el tenor de los tuits del Sr. Faitelson cambió “Aqui no hay robos. Fue una pelea cerrada, en deporte de apreaciacion y punto. #fb“.  Para llevar la historia y este post al doceavo round, les dejo la columna del Sr. Faitelson donde nos da su renovada visión de la gran pelea, que dieron Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez. Ahora Faitelson se olvidó que vió ganar a Juan Manuel Márquez, ahora vió una pelea cerrada. Ahora vió lo que le conviene. Ahora decidió ser polémico. Porque comentamos y le hacemos más buya al comentario de aquel que hace polémica, que al comentario que hace eco de lo que tenemos tantos días escuchando: “fue un robo”.

Es importante, y además muy lindo, informarse y forjar una opinión de cualquier cosa. Es divertido y vende mucho polemizar. Si quieres comentarios y “likes” en facebook, RT y Fav’s en twitter, si quieres que la gente comente tu blog se polémico, vende más. Pero si lo que importa son los hechos, o eso que llaman la verdad; entonces esa polémica y esas pinches opiniones, sirven tan solo para llenar blogs, facebooks, TL’s y para llenar esos vacíos que se tienen cuando se comparte la soledad con otras personas. “Su opinión es la que cuenta” dicen los comentaristas deportivos, aunque sirva para absolutamente nada.

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