Letras, sonidos y otras hierbas

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A Clash of Kings

A Clash of Kings esuna excelente novela de fantasía. La mejor que he leído, o la que más he disfrutado en el año que amenaza con acabarse. Después de seguir la serie televisiva, basada en la primera novela de esta serie (Game of Thrones), que logró cautivarme más de lo esperado. No pude más que ir por las novelas y comenzar este largo viaje por Westeros, del cual para nada me arrepiento. Donde Martin logra arroparnos a los lectores entre todas estas capas de historias, donde unos pocos hacen muy poco pero controlan la vida de muchos. Muy parecido a la realidad. Y hace que las casi mil páginas se sientan tan ligeras, como el viaje en la espalda de un dragón.

Este libro inicia justo donde el anterior termina (aunque suene esto a una obviedad) dándole una continuidad a la historia, logrando que esta segunda parte no se sienta nada forzada. Después de la muerte de Eddard Stark (Por cierto SPOILER ALERT, para que luego no me salgan con que a Chuchita la bolsearon) su hijo Robb es proclamado Rey del Norte (ja, suena a #narcoapodo) por todos sus portaestandartes (¿así se dice?). Mientras, los dos hermanos del fallecido rey (Robert Baratheon) reclaman el trono que queda en manos del hijo (de su pinche madre) Joffrey Baratheon Lannister. Con tantos personajes reclamando el trono de hierro, la tierra de Westeros aguarda a la más devastadora guerra que haya visto en años.

La trama sigue a los personajes que dejo la primera entrega de la saga, pero con fuertes cambios en las vidas de los mismos. Con la poderosa narrativa de Martin, que hace que el lector siempre esté al pendiente de lo que sucede en el reino, lleno de violencia, complot y desesperanza (no, no es México).

Sin embargo, la historia contiene varias sorpresas y algunos cabos sueltos, que nos prometen e invitan a continuar la lectura. La heroicidad de los personajes crece junto con la adversidad, pues los personajes son tan humanos que en soportar su cinscurstancia está el heroismo.

El libro inicia con un personaje nuevo, hasta ahora, Stannis Baratheon uno de los autoproclamados reyes visto por Davos, uno de sus más leales capitanes. Acompañado de Melisandre, una sacerdotisa de una religión monoteista, con impresionantes poderes. Que al final será derrotado por los Lannister’s comandados por el excepcional personaje de Tyrion Lannister.

Robb Stark, el rey del norte, saldrá victorioso cada vez que se enfrente a los Lannister’s, pero su racha será amenazada por los hermanos Baratheon. Su hermana Sansa está como cautiva en la corte del Rey Joffrey y sufre los abusos y humillaciones de este por casi todo el libro. Arya, la otra hermana escapa y emprende su regreso al norte disfrazada de un huérfano y llena tal viaje de aventuras. Mientras en winterfell, los hermanos Brandon y Rickon esperan y esperan. Jon Snow, el hijo bastardo de Eddarrd Stark en la Guardia de la noche.

La trama tanGame Of Thrones - Clash of Kings llena de ricos personajes es díficil de seguir, incluso para el más ávido de los lectores. Pero tiene la gran virtud de poder entretener y pedir más, a pesar de lo largo (casi mil páginas). Clash of Kings, logra contar historia sobre historia evitando aburrir y/o convertirla en una historia pesada, aunque mencione su díficil lectura, pero es por su gran cantidad y desarrollo de personajes.

A pesar de parecer evitar el convencionalismo, el libro sí llega a dividir a los personajes en buenos y malos. A pesar de que la mayoría de estos, tienen sus claroscuros morales, como cualquier humano.

Obviamente, hay que destacar al personaje de Tyrion Lannister. El enano malvado, y el que es sin duda uno de los personajes que marcarán época en la Literatura Fantástica, de la historia.

 


41 clósets

Hacer el amor con mujeres me daba frío, por eso quise probar besos masculinos. Resultó lo mismo.

Tanta jotería, tanta transformación, parece una paradoja de esas que se paran en la calle primera esquina con mutualismo. El saltimbanqui de los géneros literarios, que en cada salto va dejando una estela de letras ordenadas de manera tan sencilla que dibuja una historia simple, entretenida y como suele ser una buena historia, se coje al lector-hembra para hacerle parir una serie de ideas que logran multiplicarse y nacen esos híbridos asquerosos que llamamos (al menos yo los llamo) reflexiones. Todo esto es y no es este libro transgénero: 41 clósets.

41 clósets

CONACULTA/CECUT 2009

Aborde la lectura de esta ¿novela? con la plena convicción de ser un pogresista open-minded versión 3.0, y ahora la abandono pensándome un decimonónico homofóbico de clóset. Y es aquí donde esta la principal  virtud de fondo que tiene la ¿novela (le vuelvo a poner los signos de interrogación pues ahora más que nunca desconfío de esas arbitrarias etiquetas que llaman géneros literarios)? Se convierte en un pensadero  que nos lleva forzosamente a reflexionar, palpar,e incluso oler (y no me ponga cara de fuchi), en ciertos pasajes, como es la jotería sin  (con) tanta mamada. Es un libro gay con bastantes huevos, muy bien pensado y también muy bien narrado.

La forma del libro, que está compenetrada con el fondo (la forma metida hasta el fondo) es un ir y venir de aforismos, versos, narraciones breves y ensayos. Bien atados por una narración que si bien considero tal vez tenga para un poco más, es de fácil (aquí el adjetivo fácil es considerado un elogio) lectura.

41 clósets, es un libro importante que ha ganádose un lugar bastante digno en mi biblioteca personal y seguramente aparecerá en mi lista de recomendaciones, alguna que otra vez.


Las putas asesinas, de Roberto Bolaño.

Putas asesinas

La portada, para que se vea más bonito

Cenizo… exacto, esa es la palabra: cenizo. Estuve buscando un adjetivo para Las Putas Asesinas (Roberto Bolaño, Anagrama, 2003) el libro de relatos del escritor ¿chileno? evocador de uno que otro de esos insomnios voluntarios que suelo disfrutar de vez en vez. Y que esta vez logró dejarme la sensación de haber comido tierra (que nunca la comí, ni de niño, así que estoy imaginando), un sabor a ceniza, mejor dicho o mejor descrito.

Lo interesante de brincar de uno a otro de estos relatos es el espectacular estilo irónico, juguetón y a veces hasta burlesco que tiene Bolaño. Gracias a la forma de narrar, hace digeribles esas historias desangeladas, esas pesadillas que dejan de serlo porque las cuenta un verdadero maestro del arte de las palabras.

Los relatos van del mejor al peor, igual es hasta conveniente ir del último al primero. Probablemente hasta se hayan equivocado en la imprenta, o no dudo ni tantito que el mismo Bolaño haya acomodado sus cuentos, uno tras otro con el orden que le haya dado el azar, o el desorden que le hayan dado sus mismísimos huevos.

El primero de los relatos que valen la pena es: El Ojo Silva, un cuento misterioso y oscuro, con una gran tensión; narrado magistralmente y que deja al lector con ganas de arrancar las hojas del  libro, como si así pudiese uno evitar que los otros lectores se enterasen del secreto que guarda. Un cuento soberbio. Lo sigue Gómez Palacio, un relato desolado como casi cualquier pueblo desolado de México, nada recomendable leerse si es verano, o si está haciendo mucho calor. Luego vienen las historias de B. (que bien podría ser Bolaño, Belano o algún otro B), historias que huelen a Bolaño, a un Bolaño viejo a un Bolaño que fuma mucho a un Bolaño dentro de un confesionario (últimos atardeceres en la tierra, Días de 1978 y Vagabundo en Francia y Bélgica).

Prefiguración de Lalo Cura es un cuento estremecedor, donde la maestría de Bolaño vuelve a hacerse presente para lograr pasear comodamente al lector entre un viejo y vilipendiado actor porno y el hijo de una actriz engañada y boba.

Putas asesinas es el cuento que le da el título al libro, y hablando de confesiones, debo decir que fue el que menos me divirtió; por lo que sospecho que el título del libro responde estrictamente a necesidades mercadológicas. El retorno es el ejemlo del carácter lúdico que la literatura Bolañesca suele tener, y si tengo que volver a confesar (lo siento, me educaron católico) el primer párrafo me arrancó una estrenduosa carcajada, que no le cayó del todo bien a quienes sentabasen a mi lado en ese viaje en taxi (los taxis en Tijuana, son transporte colectivo).

La joyita del libro es Buba, un cuento que habla de ese tema que es mi tema consentido, el futbol profesional. Pasando por los prejuicios y el cosmopolitanismo que se vive, al menos eso se imagina uno, en los vestuarios de los equipos de futbol europeo. Nos deja Bolaño con un relato muy bien jugado, donde el narrador logra dominar los noventa minutos que dura el partido.

Los últimos cuatro (El dentista, Fotos, Carnet de Baile y Encuentro con Enrique Lihn), son relatos divertidos donde encuentro un  hilo que los amarra a los cuatro en paquete, cierto dejo irónico y burlesco para el esnobismo que suele rondar y acompañar la Literatura a cualquier parte del mundo. Con un guiño a los recagantes nacionalismos literarios, pero a la vez con el debido respeto a la Historia y con el bagaje cultural y el conocimiento y la irreverencia que todo escritor debiese tener.

Es Putas Asesinas pues, uno de esos libros que bien valen la pena robarse o bajarse de internet, pues esa trinche Editorial Anagrama, por más alternativa y hipsteril que quiera mostrarse es para ricos*. Al menos, tiene precios para ricos. De lo que el imprescindible Roberto Bolaño, no  tiene culpa ni responsabilidad alguna.

LM

* Ese lloriqueo pueden ustedes no hacerle caso, es tan solo producto de mis pocas ganas de trabajar y la mala suerte que no me ha hecho sacarme la lotería.


Dios es redondo, de Juan Villoro

Dios es Redondo

Portada

Conforme mi vida va acumulando verbos conjugados en pasado perfecto, sigo descubriendo lazos que atan al futbol con la literatura. Letras que llueven sobre las canchas de futbol que al chocar producen libros que hablan de futbol, casualidades y paradojas como una que marca mi vida: soy tan mal intento escritor, como fui (he aquí el pasado perfecto) mal intento de jugador.

Pero este don que tengo para maltratar palabras tan parecido al que tuve para maltratar balones. Me ha llevado a disfrutar como pocos, y como muchos más deberían; libros que parecen haber sido muy bien jugados y partidos que parecen haber sido muy bien escritos. Descubriendo joyitas como la que hoy vengo a recomendarles. Se trata de Dios es redondo, libro de Juan Villoro.

En un país donde el futbol es para nacos y los libros son para fresas. Donde los comentaristas deportivos patean el idioma, peor que Gerardo Torrado a los rivales. El encuentro de las letras y el futbol se da solo en los periódicos deportivos; la mayor parte de las veces para situar a la ficción donde no debería estar: en los periódicos. La ficción en un claro fuera de lugar.

Juan Villoro logra meterse en este match alejadísimo del fair play, para poner a su prosa al servicio de mi metáfora favorita, el futbol como reflejo de la vida. Cuando un libro trata de futbol, es casi inetivable la comparación para con la obra de Eduardo Galeano y su Futbol a sol y sombra, un claro homenaje a la hinchada, a la tribuna, al esperanzado del buen futbol. Villoro, logra hacer un fiel e involuntario reflejo de lo que es la fanaticada mexicana del futbol y comparte el mismo defecto que parece ser recurrente cuando el arte intenta bajar a las canchas de futbol. Es tanto el afan por ser hermoso, que se olvida de  simplemente ser; como el jugador de futbol que cuando debería simplemente dar un pase,  prefiere tirarlo de taquito para quedar bien con la grada. Así sucede con Dios es redondo de repente queda sobrado de adornos, de innecesarios lujos que lo ayudan a ser simplemente hermoso. Como la cascada de elogios que deja caer el autor para el Barcelona FC y la esforzada critica al Real Madrid, que se lleva medio libro. Que deja como accesorio a lo mejor del libro; el imparcial relato de la vida de Diego Maradona y la muy buena crónica que hace de los mundiales 98 y 2002, donde el autor nos muestra lo que mejor hace: narrar. Por último, el libro cierra con un par de conversaciones entre Juan Villoro a quien se le nota le hubiera gustado jugar como Valdano; y un Valdano a quien se le nota le hubiese gustado escribir como Villoro, un par de encuentros arreglados, lleno de frases arregladas y no por eso menos interesantes.

En suma, este es un libro escrito por un crack de las letras en un partido de exhibición (defecto que comparte con el de Galeano), juega  para quedar bien con la tribuna. Y no por esto es un libro aburrido, muy al contrario, se encuentra lleno de divertidas anécdotas, contadas con la maestría y frescura que suelen llevar las palabras de Villoro. Es un libro que me hizo llegar tarde a una cita, es un libro que logro mantenerme minutos de más en el baño. Es un libro, que si y solo si te gusta el futbol, quedas obligado a leer.

LM

 

 


¿Te veré en el desayuno? de Guillermo Fadanelli

-¿Cuánto traes? – preguntó.
-Sólo doscientos pesos -dijo él, apenado-; es todo lo que tengo-.
Y ella:
-No te preocupes, eso es todo lo que valgo. Estás de suerte, ¿qué signo eres?…

¿Te veré en el desayuno?Tan pronto terminé de leer ¿Te veré en el desayuno? de Guillermo Fadanelli y corrí a escribir esto, no quería perder en los vericuetos de la memoria este aftertaste que deja el libro, saborcito a  viejo,  sabor bastante conocido y a su vez, irreconocible o irreconciliable tal vez.

Novela reeditada recientemente por Almadía, dos mil nueve para acercarnos más a lo exacto.  Tiene esa peculiaridad de la buena literatura, la atemporalidad. Pues las situaciones pueden adaptarse a diferentes décadas, ya sean los noventas donde fue escrita y pensada por Fadanelli (aquí me aventure a suponer, pero al menos publicada en los noventas, eso sí me consta), o mediados de la presente década, cuando fue adapatada al cine por Rodrigo Pizá, o en esta naciente década (MMX) cuando fue leída por su servidor.

Prosaica la prosa de Guillermo Fadanelli,  que con palabras digeribles y solo con los adornos necesarios. Nos lleva de la mano, sin dejarnos apartar la vista del libro, a observar con cierta lástima la interrupción en la rutina de personajes corrientes y cómunes; que buscan eso que no saben qué es, pero deben buscar.

Los personajes se mueven (lentamente, pero se mueven) en dos tramas gemelas, que desde temprano podemos darnos cuenta deberán coincidir. Pero que logra mantenernos atentos y haciéndonos la pregunta: ¿qué demonios pueden hacer estos pobres diablos? (la paradoja es completamente intencional).

Las virtudes narrativas de Fadanelli se manifiestan a lo largo de las cortas 178 páginas que contiene el libro.  Por lo que ¿Te veré en el desayuno? es una altamente recomendable novela, que bien puede leerse en incómodas posturas, incómoda situación, en el metro, en el taxi o en cualquier lugar no destinado para leer. Su invitación a preguntas necesarias, y su fácil estructura la hacen una de esas perlitas literarias que adornan las estanterías de esas ya no frecuentadas librerías.

LM