Letras, sonidos y otras hierbas

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41 clósets

Hacer el amor con mujeres me daba frío, por eso quise probar besos masculinos. Resultó lo mismo.

Tanta jotería, tanta transformación, parece una paradoja de esas que se paran en la calle primera esquina con mutualismo. El saltimbanqui de los géneros literarios, que en cada salto va dejando una estela de letras ordenadas de manera tan sencilla que dibuja una historia simple, entretenida y como suele ser una buena historia, se coje al lector-hembra para hacerle parir una serie de ideas que logran multiplicarse y nacen esos híbridos asquerosos que llamamos (al menos yo los llamo) reflexiones. Todo esto es y no es este libro transgénero: 41 clósets.

41 clósets

CONACULTA/CECUT 2009

Aborde la lectura de esta ¿novela? con la plena convicción de ser un pogresista open-minded versión 3.0, y ahora la abandono pensándome un decimonónico homofóbico de clóset. Y es aquí donde esta la principal  virtud de fondo que tiene la ¿novela (le vuelvo a poner los signos de interrogación pues ahora más que nunca desconfío de esas arbitrarias etiquetas que llaman géneros literarios)? Se convierte en un pensadero  que nos lleva forzosamente a reflexionar, palpar,e incluso oler (y no me ponga cara de fuchi), en ciertos pasajes, como es la jotería sin  (con) tanta mamada. Es un libro gay con bastantes huevos, muy bien pensado y también muy bien narrado.

La forma del libro, que está compenetrada con el fondo (la forma metida hasta el fondo) es un ir y venir de aforismos, versos, narraciones breves y ensayos. Bien atados por una narración que si bien considero tal vez tenga para un poco más, es de fácil (aquí el adjetivo fácil es considerado un elogio) lectura.

41 clósets, es un libro importante que ha ganádose un lugar bastante digno en mi biblioteca personal y seguramente aparecerá en mi lista de recomendaciones, alguna que otra vez.


Qué chula mi narcocultura

Qué chula mi narcolcultura

Qué chula mi narcocultura: texto de Heriberto Yépez en Milenio.

La ácidez de Heriberto Yépez y de sus opiniones suele ser díficil de diregir. Sus opiniones suelen atacar el principal problema que tiene nuestro país, el de no aceptarse tal como es  (lo siento pero el plural mayestático me caga); estamos en un país donde la realidad hablada/escrita pretende sustituir a la realidad real.

Yépez tiene una manía de mostrarle a la intelectualidad mexinaca sus verdadero(s) yo (es). Y es justo esta manía, la que a mi parecer lo lleva a cometer un pequeño error de juicio. Con esta columna busca embarrarles en la cara a los hipstersintelectualesdeizquierda que abundan en el país, su hipocrecía y esa nociva orgía ideológica con la que sazonan sus decires y, peor aún, sus pensares. Al pedirles que o no se quejen del narco, o no se droguen (como pedirle a un perro que no ladre, ¿no creen?) Algo en lo  que eriberto tiene razón.  Y los acusa, además, de convertirse en patrocinadores de la violencia, en un claro intento de buscar que los monitores de las mac’s sonrojen los cachetitos de los ya mencionados hipstersintelectualesdeizquierda. Sin embargo, creo que hay algo más importante que debemos considerar. La violencia que vivimos ahora, no viene del narcotráfico. Es una violencia que está en la esencia de México, es una violencia que vive en nosotros. El problema, es que somos demasiados los que estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por no trabajar y tener una compu, conexión a internet de un chingo de megas, boletos para estadios de futbol, boletos de avión, comprar libros, ipad’s, conciertos, cd’s, entradas al cine, y un larguísimo etcétera (aquí, cada quien escoge lo que para él quiere, para ilustrar el ejemplo puse lo que a mi en este momente me apetece). Heriberto, la gente se droga; si no le compra a los narcos, se drogará con la televisión, con la masturbación, vamos, hasta coleccionando sellos postales. Si el crimen organizado no vende droga, encontrará otros medios (peores ante los ojos de muchos) de financiar su no-trabajar-y-mucho-consumir. El problema que tenemos, es que ser narco es un medio fácil para los mexicanos de vivir como la televisión dice. El problema que tenemos, no es de seguridad o salud pública; es un problema estético. El problema es que la violencia está curada, pues.

Intelectuales, antes de cualquier otra cosa lo que nos hace falta es entender el significado que tiene la siguiente palabra: narco. Y olvídense de la Real Academia y de sus libros de etimologías. Necesitan darse una vueltecita por la realidad. Y al que me pregunte ¿qué es eso? Pues es eso que sucede, mientras tú y yo estamos viendo películas.

LM

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