Letras, sonidos y otras hierbas

Mis piensos

Enrique Peña a tirar un penal….

Las campaña presidencial en México ha llegado al minuto 25 del segundo tiempo. El equipo que patea hacia la portería izquierda presiona y comienza a tener más tiempo el balón. El jugador número 132 ha coládose por el centro driblando rivales, se le fue al medio de contención, y una deficiente cobertura de Pedro Joaquín Coldwell hicieron que el jugador número 132 anotará un golazo, que pone este partido más reñido de lo que parecía.

En estos momentos el equipo príista tiene a su favor un penalti. A tirar, Enrique Peña Nieto (que también debería apeidarse Robben por cuestiones semánticas, fonéticas y futbolísticas) hoy en tercer grado. Las preguntas sobre la Ibero, que le pondrán hoy en el programa televisivo serán como tirar un penalti, un tipo solo frente al portero sin nada que le estorbe. La injusticia de los once pasos. Si no duda, y lo coloca pegadito al poste, no debería haber ningún problema.

Ojalá y lo falle. Sabemos bien que Enrique Peña Nieto Robben no es un jugador muy técnico. Que ha fallado penaltis antes y que ha venido coleccionando yerros desde los partidos de preparación.

Hoy es una gran oportunidad para el equipo príista que tiene el partido, en estos momentos, a modo.  Solo falta que su estrella, convierta lo que parece ser un simple trámite… una entrevista en tercer grado.

Ojalá y no nos quedemos como simples aficionados de futbol, que solo se conforman con escupir insultos desde la grada.

Ojalá y esto fuera tan sencillo y tan simple como un partido futbol.

Ojalá y falle.

LM

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El futbol y el cesto de basura

Gabriel Orozco
Gabriel Orozco

Foto de Gabriel Orozco

“Según tú cada semana es el juego más importante del año”, reclama con justa razón mi mujer. “Esta vez es en serio” digo honestamente y por enésima vez en el año. La verdad es que soy un enfermo de futbol. Me encanta ver a once tipos trabajar en equipo, depender el uno del otro por noventa minutos, para lograr la meta que tienen en común: meter más goles que el rival en turno.

Cada que el tiempo me lo permite veo un partido aquí, otro allá. Pienso terminos futbolísticos “tirarla al corner” “estar en fuera de lugar”, “tener un penal”, “dejarla votando y en el área”, son recursos retóricos comunes en mi vocabulario, son palabras que se las debo al futbol. Así que obviamente el fin de semana que se juega un Real Madrid Vs. Barcelona, con justicia y cierta autoridad que me da haber visto tanto futbol, y el romanceterno que tengo con este, el más hermoso de los deportes,  puedo decir cada que se me antoje que tal o cual partido, sea el juego del año.

Clásicos, mundiales, finales y demás partidos importantes vienen casi siempre a restregarme en la cara que no todo es perfecto. Que no hay algo impermeable a la imperfección. Que todo, inclusive lo más hermoso, tiene algo deleznable. Hasta el hijo de dios cagaba, pues. Por más lindo que me parezca el futbol es el cesto de la basura donde muchos vienen a vomitar sus complejos. Esnobismo, nacionalismo, racismo y otros, muchos, olores así de asquerosos impregnan todo partido de futbol importante.

No estuve en el estadio, obviamente y desafortunadamente, pero me basta escuchar el esnobismo del comentarista deportivo mexicano que embarra de inmerecidos adornos las imagenes televisivas, para oler la mierda. Me basta con leer el antiespañolismo en internet, para asquearme del complejo de inferioridad que sufrimos en Latinoamérica. Me basta con ver los mensajes xenófobos de los catalanes para aumentar mi náusea. Me basta con soportar el nacionalismo chileno de aquellos que celebran el gol de su compatriota, para repugnar el mal estado de la sociedad. Me basta con la suciedad de mercenarios que se toman el futbol como si tan solo fuera un juego.

Pero no importa futbol, siempre voy a espantarte las moscas, aguantarme la hediondez de aquellos que te cagan encima, y siempre, pero siempre… te querré. La razón,  es muy sencilla, con todo y la inmundicia que te hemos puesto, eres el más hermoso de los deportes y cada fin de semana, nos regalas el partido más importante del año.


Sí cuesta votos, cómo chingados que no….

Debo comenzar por confesar que anoche fui un poco más mandilón que de costumbre. Había sacado mi bicicleta, puestome guantes, casco y demás parafernalia y vociferado una frase conjugada en imperativo con un pequeñito signo de interrogación (casi imperceptible) “Al rato vengo, saliendo de la reunión voy a darle al paseo de la ciclopista”. Como respuesta obtuve una frase con un signo de interrogación y cierto tono imperativo “Mejor vente pronto a casa…. no?”. Así fue como con casco, guantes y ya con la bicicleta en su lugar, estaba yo a las ocho y media de la noche surfeando por los canales de televisión en la rica, fría y muy comoda noche de anoche.

Fue así como tuve la suerte, buena o mala no lo sé, de toparme con Tercer Grado, el programa de análisis político de Televisa. O mejor dicho, la apasionada defensa que hacen al aspirante a la presidencia de México Enrique Peña Nieto. No puedo evitar venir transformar la tristeza y el asco que sentí a palabras, por la desfachatez con que se pretende justificar la reciente cagada de Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Los panelistas (Joaquín López Dóriga, Denise Marker, Carlos Marín, Adela Micha, Leopoldo Gómez y Ciro Gómez Leyva) escupieron un galimatías de justificaciones para terminar con conclusiones que caen en lo ridículo. “No le costará votos”, “no es necesario que un presidente lea”, “Fulano también se equivoca”, “Sutano también se equivoca”, “el círculo rojo de twitter”, “de los que critican a Peña Nieto nadie lee”. Todos coincidían en calificar con el eufemismo “desliz” y  cínicamente defienderon a un tipo que aspira a ser nuestro presidente, y que fue incapaz de mencionar tres títulos de libros que hayan marcado su vida (tres, chingada madre, tres. No se le pide ser un erudito en Literatura, tan solo tres putos títulos de libros). Y que me perdonen, pero yo sí creo que un cabrón que aspire a ser presidente de un país (en especial el país en el que vivo) debe ser un tipo más culto, capaz , trabajador y hasta inteligente que yo. Pues si va a ser uno menos culto, capaz, trabajador e inteligente que yo, pues mejor lo hago (y cobro) yo mismo.

Donde todo eso cruzó la línea que lo llevo más allá de lo ridículo (desconozco palabra para describir esto) fue cuando se convirtió en crítica a Andrés Manuel López Obrador (‘perense chingado, esto todavía no es lo que está más allá de lo ridículo). Pues el señor Carlos Marín dijo que a él le parece jocoso, que Andrés Manuel lea la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano. Además, ironizo diciendo que no podía imaginarse como alguien podía disfrutar de estructuras de versos, ritmo narrativo y otras tantas mamadas leyendo la Constitución. Resulta ser Sr, Marín, que la Constitución es la norma que rige las normas que un presidente del poder ejecutivo de la República debe ejecutar. Un presidente, o aspirante a presidente, está OBLIGADO a conocer la Constitución. Si le divierte o no hacerlo es muy su pinche bronca, pues si le incomoda para qué chingados se anda metiendo en política. Es así, nunca he escuchado, ni respondería a ninguna lógica, que alguien diga: “pinche doctor mamón, anda leyendo sobre anatomía”.

Además de ridículos, deshonestos y cínicos, estos tipos que se ponen sus corbatitas y salen a dizque analizar la política en Tercer Grado (ni de primaria) están muy equivocados. Esto, sí le cuesta votos al Sr. Peña Nieto. Al menos el mío, nunca lo tendrá. Por eso, el día que den Tercer Grado, y el días de las elecciones, mejor me pondré a leer aunque les parezca, que sirve pa’ ni madres.

LM


La polémica por la polémica por la polémica. ¿Qué chingados es polémica?

“Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen.” -Oscar Wilde

El sábado pasado sudor, sangre y polémica (sí, polémica. ¿Polémica?) inundaron Las Vegas. Llevando al patrioterismo mexicano a gritar huacos acompañados por los bien tronados golpes, que se suponía serían el principal ingrediente de la noche, que la polémica y el chovinismo suponíase tan solo aderecerían. Al final fue con lo que nos quedamos, pura pinche polémica. Pues hoy nadie habla de lo entretenida y emocionante que fue la pelea de box entre Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez, cuyo resultado todo México conocemos. Hoy todos polemizamos, acusamos de robo y clamamos justicia, para al final terminar con la mexicanísima costumbre de inventarle su chiste y a chingar a su madre.

Desconozco el deporte y su técnica (hablo del box) como para dar una opinión medianamente válida de lo ocurrido. Carezco también de interes para polemizar sobre la cantidad de golpes, el sistema de puntajes, la probable revancha, o en esos tantos argumentos que escupe ahora todo México. En lugar de entrar a ese estéril debate, llama mi atención que en “estos tiempos” (me encanta el cliché “estos tiempos”) el deporte, el espectáculo, la cosa en sí no sea lo que importe, lo que venda. En “estos tiempos” lo que importa es la polémica, hacer polémica (a poco no cuando repetimos mucho una palabra parece que va desgastándose, que va devaluándose, que pierde su significado). “Su opinión es la que cuenta” suelen decir los comentaristas deportivos.

Hoy día (cliché mata cliché) hacer polémica importa más, vende más. Un partido de futbol dura noventa minutos, y se polemiza sobre el mismo por n número de minutos, que es exponencialmente proporcional a la popularidad de los protagonistas del partido. La palabrería que vomitan los “analistas” (buen título para película porno) es lo que importa, es lo que vende.

Baste un ejemplo, el Sr. David Faitelson. Sí, ese de ESPN  siempre cobijado bajo la sombra de José Ramón Fernández, nos da una muestra que el deporte en sí, la gran de pelea de box que vimos el sábado pasado le importa un bledo. Para el señor lo más importante es ser polémico, hacer polémica. Hay que ir a a su cuenta de twitter http://twitter.com/#!/Faitelson_ESPN y buscar en sus tuits anteriores, para ver que el sr. Al terminar el onceavo round escribió lo siguiente: “En mi opinion, Marquez esta ganando la pelea. Quedan solo tres minutos.Beristain grita: “la pelea es tuya”. #fb. Después, relata la actitud de los boxeadores, y al final da el resultado;  “Decision mayoritaria. GANA PACQUIAO.

Hasta ahí, parece que el Sr. Faitelson comparte la opinión con la gran mayoría del público mexicano y considera injusta la mayoritaria decisión, él vió ganar a Márquez, así lo tuiteó. Los siguientes tuits que salieron de la cuenta @Faitelson_ESPN siguieron bajo el mismo tenor: “Esta claro : el boxeo es un negocio y los promotores estan para cuidar el negocio. Pacquiao esta preparandose para una pelea millonaria. #fb “.  Y si le preguntan a HBO, a casinos y a promotores que prefieren: ?Pac Marquez IV o Pac-Mayweather? Creo que todos conocen la respuesta. #fb” tuiteó unos minutos más tarde. Todo esto sucede el 12 noviembre, minutos después de terminada la pelea. Al otro día (13 de noviembre) el tenor de los tuits del Sr. Faitelson cambió “Aqui no hay robos. Fue una pelea cerrada, en deporte de apreaciacion y punto. #fb“.  Para llevar la historia y este post al doceavo round, les dejo la columna del Sr. Faitelson donde nos da su renovada visión de la gran pelea, que dieron Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez. Ahora Faitelson se olvidó que vió ganar a Juan Manuel Márquez, ahora vió una pelea cerrada. Ahora vió lo que le conviene. Ahora decidió ser polémico. Porque comentamos y le hacemos más buya al comentario de aquel que hace polémica, que al comentario que hace eco de lo que tenemos tantos días escuchando: “fue un robo”.

Es importante, y además muy lindo, informarse y forjar una opinión de cualquier cosa. Es divertido y vende mucho polemizar. Si quieres comentarios y “likes” en facebook, RT y Fav’s en twitter, si quieres que la gente comente tu blog se polémico, vende más. Pero si lo que importa son los hechos, o eso que llaman la verdad; entonces esa polémica y esas pinches opiniones, sirven tan solo para llenar blogs, facebooks, TL’s y para llenar esos vacíos que se tienen cuando se comparte la soledad con otras personas. “Su opinión es la que cuenta” dicen los comentaristas deportivos, aunque sirva para absolutamente nada.

L


Urbanismo, civismo y otras hierbas

Cada vez es más común ver gente montada en sus bicicletas en la que tal vez sea la ciudad menos apropiada para los ciclistas: Tijuana. No solo es la accidentada orografía, sino la accidentada cultura civica que tienen los tijuanenses (exceptuándonos unos pocos), las que hacen de Tijuana la ciudad menos apropiada para nosotros, los ciclistas. Conjugo en primera persona pues también me he montado a la moda de la bicicleta. Y suelo asistir al paseo nocturno del Buena Vista Bike Club (no se llama así oficialmente, pero así me gusta llamarlo y como aquí es mi blog, le llamo como se pega mi puta gana).

La de anoche fue una noche fresca, casi fría, ideal para la moda. Es interesante anotar como las palabras cargan un significado que no siempre es el que tuvieron originalmente. Al decir que la de anoche fue una noche ideal para la moda, podría pensarse que la de anoche fue una noche ideal para vestirse con suntuosas prendas y parafernalia en dichas prendas, pues a eso también se le llama moda. Pero nos referimos aquí a la moda de la bicicleta. Las palabras, también suelen acompañarse de un juicio moral, casi tan ridículo como el juicio moral que pretende realizar los aficionados al futbol cuando se habla sobre los futbolistas profesionales. La palabra moda, es hoy mal vista. Basta con que acompañe al hobbie de algún hipster, para que más de uno, se sienta agredido al escuchar que su hobbie está de moda. Estaba pues,  con la frescura de la noche antes de comenzar el debraye, y decía que fue ideal (la noche de anoche) para treparse en una bicicleta, hacerla acariciar el asfalto y disfrutar del horroroso paisaje urbano que ofrece la noche (al menos la de anoche) tijuanense.

El Buena Vista Bike Club, sale los martes a las veinte horas y ayer se cumplió con esa hermosa rutina. El grupo de ciclistas veíase más numeroso que los anteriores martes. Y la apacible normalidad de esos martes prometía exactamente lo mismo que regala cada martes, solo que esta vez no cumpliría. Anoche, la normalidad fue interrumpida por un  ligero accidente. La imprudencia de quién manejaba un automóvil más la imprudencia de quién manejaba una bicicleta chocaron con tremenda ligereza que rápidamente fue opacada por la ligereza con la que verbos, pronombres y sustantivos tan hermosos como “chinga”, “tú” y “madre” fluyeron en forma de insultos, generando un conflicto que bien pudo resolverse con palabras adornadas de signos de interrogación como: ¿Se encuentra usted bien? Lo que siguió fue tan innecesario como mis debrayes, y sirvió para absolutamente nada. Tan solo rompió con la tranquilidad que se tiene con la normalidad y el resto del recorrido ciclista ya no fue tan fluido, normal ni divertido, como suele serlo cada martes.

Cultura ciclista, respeto de reglas y disciplina, fueron los principales temas que se tocaron en la charla/regaño que tuvimos después del ligero accidente, pero hizo falta reflexionar de algo demasiado importante, que hace falta independientemente de si te subes a una bicicleta, a un carro, a un taxi o vas a pie: civismo. Esto no tiene nada que ver con bicicletas, con ecología o con cualquier otra idea romántica de esas que están de moda. Necesitamos entender y aceptar que debemos trabajar en la cultura civica, que también pasa por la resolución de conflictos de manera conveniente y practica. Transformar un ligero accidente en un conflicto y hasta en una disputa legal es absurdo y termina afectando a muchos más de los implicados. Ciclistas, automovilistas y peatones, entendamos que compartimos un espacio y objetos públicos, y debemos buscar siempre la mejor forma de compartir ese espacio público y vivir en colectividad, desafortunadamente, no nos queda de otra. Los accidentes y los despistes son inevitables y sucederán siempre.

Si no hay capacidad para resolver el problema que viene después del accidente, tengo una idea: quédate en casa, ya hay demasiada gente cagándola, ¿no crees?


¿Mexicanos al grito de guerra?

“El nacionalismo se cura viajando.”

Pío Baroja

Leo y escucho palabras de indignación por todos lados. Incluso algunos me aconsejan que me prepare, pues viviendo en Tijuana tendría que convetirme en soldado en caso de que el extraño enemigo osare profanar con su planta el suelo de nuestra patria. El Avant-Garde y otras tonteras que me hacen pensar que vivo en una novela histórica, bastante cursi y pendeja, por cierto. Lo que ahora está ocasionando está explosión patriótica, no es un partido de futbol; es la presencia de agentes de la DEA, la CIA y el FBI y esas siglas que adornan las camisetas de los héroes del cine hollywoodense, en territorio mexicano. Bien documentada y acomodada en primera plana por el periódico izquierdista La Jornada, con su respectivo eco en Proceso, en twitter, en facebook, y otras redes sociales.

Sigo asombrándome por la peculiar capacidad de los mexicanos de aceptar la ridiculez. Hacen que la realidad sí se parezca a las telenovelas. Ya los diputados han expresado su “enérgica condena”, y han exigídole al gobierno federal que aclaren la carta de entendimiento que firmó con el presidente Barak Obama, que ha posibilitado la actuación directa de personal de las agencias Central de Inteligencia y antidrogas (CIA y DEA, por sus siglas en inglés, respectivamente), así como del Pentágono, en operativos contra los cárteles de la droga en el país. Ya hemos leídos a bloggers pegar el grito en el cielo, y a cyberactivistas compartir el enlace a los periodicos con algún comentario de desaprobación. Ya todos, están tomando  la fácil y reniegan de la presencia de agentes estadounidenses en tierras mexicanas. Se sienten así, más mexicanos.

Los problemas de México, bueno de la humanidad, son otros. El principal que tenemos, es no saber reconocer cuál es el principal problema. Debemos aprender a ver que lo jodido no pasa no pasa por tener agentes extranjeros en nuestro país. Hay problemas anteriores que son más urgentes. Hay preguntas y exigencias más urgentes que hacerles a nuestro gobiernos. Hay hambre de muchos días. Hay cientos, miles de jovenes buscando una oportunidad en las filas del crimen organizado, para quienes el trabajo decente ya ni siquiera fue una opción. Basta con andar un rato por las calles de Tijuana, para darse cuenta que cada colonia tiene su lugar para aprender y practicar “vale todo” y su gimnasio, y es imposible encontrar una librería. Vivo en una ciudad de casi tres millones de habitantes, donde me sobran dedos al contar las librerías. Y así, cuando expreso en voz alta mi proyecto de iniciar una librer¡a, aquellos que entienden algo de negocios, me ven con una mirada 50 % desapobración y el otro 50 ternura.

Es triste ver que no se ve al país tal cual. Es triste ver a la izquierda mexicana y a su prensa lanzarle puñetazos (con albur) a cortinas de humo. Hay que regresarnos un poco, hay que volver a discutir nuestros problemas. Hay que rerecorrer el Laberinto de la Soledad. A ver si logramos ver que el problema no es tener soldaditos extranjeros en nuestro país, eso era un problema hace doscientos años. Hoy, el problema es seguir viendo a los niños jugar a los soldaditos. Hoy, es más redituable ser soldadito para ejércitos a los que la bandera de México, les hace “lo que el viento a Juárez”. No se preocupen pues, por los soldaditos extranjeros; preocupense por los soldaditos mexicanos, si es que tanto quieren a su país.

LM


Lo que no quiero…

no quiero conjugar el verbo ganar en pasado. no quiero un abdomen plano. no quiero dormir poco. no quiero una carcajada sempiterna. no quiero música que no termine. no quiero un aleph. no quiero serendipias. no quiero palabras rimbombantes. no quiero montones de dinero. no quiero las palabras de Sherezade. no quiero una Tijuana limpia. no quiero decir no al maltrato animal. no quiero olores preciosos. no quiero descifrar murmullos. lo que yo quiero negrita de mirada oscura es verte feliz.

 

para louisiana, ella sabe por qué.

 

 


Hace muchos años hubiera sido una carta muy larga, hoy es un mail muy largo.

Lo más interesante de la memoria, es que es incontrolable (por más que intenten decirme que no lo es); al menos la mía… se va y me trae los recuerdo más sorprendentes, más bizarros, los más tuyos. Lo peor, la muy hija de la chingada se aprovecha de cuando estoy dormido, y te trae. Anoche, anoche soñé contigo.

Lo siento, de repente me sobran palabras y pongo muchas  para lo que puede decirse con una muy sencilla pregunta: ¿cómo estás?, pero no me gustan los clichés.

 

Aún dueles. En uno de esos dolorcitos ricos, como cuando tienes una ampolla en un dedo y no puedes evitar estarla tocando. ¿Sabes?
Firma del remitente

P.D. “ Ojalá y te hubiera conocido ayer.”

 

P.D. 2 “Hush, be my secret”


La foto que ahora sirve de nada, o de casi nada; que no es lo mismo, pero es igual.

Desde el naciente estío de 2011, en un país donde pasa nada y en cuyas calles lo único que manda es la violencia. Se busca desesperada e infructuosamente la paz (¿qué es eso?), con encuentros, diálogos, fotografías, caravanas, poetactivistas, políticos de traje y corbatas y demás nimiedades que sirven para poco menos que nada.

Javier Sicilia y Felipe Calderón

La foto que da el título a este post

En todo este sinsentido y por una de las tantas lamentables desgracias que suelen adornar los periódicos de nuestro país. Ha surgido una figura que pretende situarse como el paladín de la justicia, y que está ahora  en pleno proceso de beatificación por parte de la izquierda no-oficial (considerando al perderé como la izquierda oficial) mexicana, que a muchos nos recuerda la aparición mediática del sub comediante Marcos (qué tiempos aquellos) y que ayer logró su máximo logro, un encuentro con el presidente de México  (todo este tiempo estuve hablando de México) Don Felipe Calderón Hinojosa, hablo del poeta (expoeta mejor dicho) Javier Sicilia.

El de ayer fue un encuentro público donde el activista y el presidente, representando a sus respectivos equipos, tuvieron la oportunidad de compartir sus ideas, defender sus pensares, intercambiar rosarios y tomarse la foto que da el título a este post. Una foto que sirve para lo mismo que sirve este blog, para que el que lo escribe tenga más followers en twitter.

El movimiento Sicilia reclamó eso que ya sabíamos iba a reclamar: justicia, paz, sacar al ejército de las calles y otros clichés que hicieron aburrido al encuentro, y también aprovecharon para invitar al presidente en su caravana ahora al sur. Esas burdas y ridículas peticiones que lleva el movimiento  siciliano (jajajajaja) haciendo en las semanas recientes. Por su parte, la presidencia ignoró eso que ya sabíamos iba a ignorar y defendió su guerra, que ya sabíamos iba a defender y ambas partes concluyeron volver a verse en tres meses, para chacotear otro rato y perder más tiempo. Lo que nosotros podemos concluir, es que en tres meses, volverá a pasar exactamente lo mismo.

Escribo esto, con la honesta intención de buscarle lo positivo o lo propositivo a este encuentro. Y sigo en lo mismo, sirve esto de poco menos que nada. Espero al menos, esto sirva para mostrarnos a la sociedad que el diálogo al que se llega con la intención de defender una postura, sirve de nada. Ojalá y entendamos, que esto de las marchas, caravanas y estar lamentando la más de 40,000 muertes detrás de las pantallas de nuestras computadoras, sirve tampoco de nada. Si de verdad estamos hasta la madre, ¿qué chingados sigue?

LM


Qué chula mi narcocultura

Qué chula mi narcolcultura

Qué chula mi narcocultura: texto de Heriberto Yépez en Milenio.

La ácidez de Heriberto Yépez y de sus opiniones suele ser díficil de diregir. Sus opiniones suelen atacar el principal problema que tiene nuestro país, el de no aceptarse tal como es  (lo siento pero el plural mayestático me caga); estamos en un país donde la realidad hablada/escrita pretende sustituir a la realidad real.

Yépez tiene una manía de mostrarle a la intelectualidad mexinaca sus verdadero(s) yo (es). Y es justo esta manía, la que a mi parecer lo lleva a cometer un pequeño error de juicio. Con esta columna busca embarrarles en la cara a los hipstersintelectualesdeizquierda que abundan en el país, su hipocrecía y esa nociva orgía ideológica con la que sazonan sus decires y, peor aún, sus pensares. Al pedirles que o no se quejen del narco, o no se droguen (como pedirle a un perro que no ladre, ¿no creen?) Algo en lo  que eriberto tiene razón.  Y los acusa, además, de convertirse en patrocinadores de la violencia, en un claro intento de buscar que los monitores de las mac’s sonrojen los cachetitos de los ya mencionados hipstersintelectualesdeizquierda. Sin embargo, creo que hay algo más importante que debemos considerar. La violencia que vivimos ahora, no viene del narcotráfico. Es una violencia que está en la esencia de México, es una violencia que vive en nosotros. El problema, es que somos demasiados los que estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por no trabajar y tener una compu, conexión a internet de un chingo de megas, boletos para estadios de futbol, boletos de avión, comprar libros, ipad’s, conciertos, cd’s, entradas al cine, y un larguísimo etcétera (aquí, cada quien escoge lo que para él quiere, para ilustrar el ejemplo puse lo que a mi en este momente me apetece). Heriberto, la gente se droga; si no le compra a los narcos, se drogará con la televisión, con la masturbación, vamos, hasta coleccionando sellos postales. Si el crimen organizado no vende droga, encontrará otros medios (peores ante los ojos de muchos) de financiar su no-trabajar-y-mucho-consumir. El problema que tenemos, es que ser narco es un medio fácil para los mexicanos de vivir como la televisión dice. El problema que tenemos, no es de seguridad o salud pública; es un problema estético. El problema es que la violencia está curada, pues.

Intelectuales, antes de cualquier otra cosa lo que nos hace falta es entender el significado que tiene la siguiente palabra: narco. Y olvídense de la Real Academia y de sus libros de etimologías. Necesitan darse una vueltecita por la realidad. Y al que me pregunte ¿qué es eso? Pues es eso que sucede, mientras tú y yo estamos viendo películas.

LM

http://impreso.milenio.com/node/8944816