Letras, sonidos y otras hierbas

EDMHDM

Hat Trick de Cristiano Ronaldo

cristianoReal Madrid y Wolfsburgo jugaron hoy la vuelta de los octavos de final de la UEFA Champions. El partido no lo vi, ni siquiera por televisión. Sé que escuché lo que los relatores dijeron que vieron. Y como ustedes bien saben, cuando uno escucha lo que otros dicen que vieron, pues la realidad se desgasta. Así que como en cualquier otra crónica no lean pensando que están leyendo verdad. Nomás están leyendo lo que un guey dice que oyó decir lo que otros gueyes dicen que vieron. Tal vez ni se llama Cristiano, ni hizo tres goles, ni juega en el Real Madrid. (más…)


Las dos veces que vi al duende en la final de la UCL

La primera vez que llegamos (el duende y yo)

En estos tiempos, donde poner la imaginación al servicio de la memoria parece legitimar opiniones. Voy a rehusar hacer uso del derecho que tengo a mentir. Así que no pienso decirles que veo las finales de la UCL desde chiquito, pues me da pena mentirles tan descaradamente. Lo que sí puedo contarles, es el día exacto en que la final de la Champions League me demostró que es el evento futbolístico (que no mediático, ahí si nos sigue ganando el mundial de futbol) más importante de todo el pinche mundo. Fue el 26 de mayo de 1999. La final entre Manchester United y Bayern Munich.

Me falta tiempo y me sobran palabras para por lo menos intentar narrarles lo sucedido aquel mágico día cuando el duende del buen futbol pisó  la cancha del Nou Camp. Así que mejor les dejo

el video, en pésima calidad y con una sola cámara (aún así mejor que lo yo pudiera decirles) de aquellos tres minutos que cambiaron mi vida.

Sí, en esos minutos que añade el arbitro y que muchos eficionados desprecian para evitar el tráfico, Manchester United logró eso que parecía imposible, arrebatarle de las manos la orejona (por cierto, me caga que le digamos así) al Bayern Munich.

A partir de ese momento, he asistido puntualmente a mi anual cita con la final de la UCL. Para enfadarme algunas veces, aburrirme las otras, pero siempre convencido de que en cualquier momento el duende puede venir a regalarme eso que infructuosamente mendigo frente al televisor y muy pocas veces en una cancha: un poquito de buen futbol.

Cuando volvió el duende

Seis años después, volvió el duende. Esta vez la cita fue en Turquía. El juego entre Liverpool y AC Milán. ¿Qué hizo el duende? Otra vez lo que para los ojos incapaces de ver volar a los perros parecía imposible: ¡revivió a un muerto!

Al medio tiempo Liverpool lo perdía con Milán 3 – 0 Maldini y Crespo eran los verdugos (ver-du-gos, no sean mal pensáos) hasta el momento. Hasta que el duende se sacó la varita y dijo, mejor dicho susurró sus palabritas mágicas, y ¡voilá! un poquito de futbol… Liverpool le dió la vuelta hasta ganarlo en penales.

Nadie sabe cómo se llama ese duende, ni de donde viene mucho menos dónde va a estar. Lo que sí es que es bastante feo, es un mounstrito verde con burbujeantes granos que habla en un indescifrable idioma (más o menos como el inglés de Peña Nieto, para que se den una idea). Nadie sabe qué come, o que le gusta. Así que ni como ponerle una trampa. De repente aparece en una Champions League, o en una Libertadores, en el mundial o en el patio de alguna primaria. Lo que sí puedo decirles, es que ese duende ha estado más veces con los futbolistas que mañana se disputan la orejona el presente año que ningunos otros. Y tal vez llegue o tal vez no. Tal vez, él quería que la final fuese entre Barcelona y Real Madrid. Pero con o sin duende, el de mañana es sin duda el partido, futbolísticamente hablando, más importante del año y cualquiera de nosotros los que consideramos al futbol como el más hermoso de los deportes, tenemos nuestra anual cita con la final de la UCL. Que si llega o no llega el puto duende… pues mañana les digo.

Lucho

 


this is tijuana

Escuchando Tijuana for Dummies, de Hiperboreal
Pamboleros de México: Welcome to Tijuana.

Los invito a escoger aleatoriamente un punto cualquiera, ahora, agarren las casitas que vienen en el monopoly y arrojenlas en ese lugar; así se ve Tijuana y así precisamente, nació Tijuana, la horrible. Caos de casas, negocios, naves industriales y carreteras con baches, muchos baches; llena de gente que solo está quieta cuando está drogada o cuando quiere ir a San Diego.

Si llegan al aeropuerto lo primero que verán son casas escondiendo cerros; si llegan a la central camionera, lo primero que verán son cerros escupiendo casas; y si llegan por carretera, lo primero que verán es esa otra Tijuana, esa que no siente verguenza de ser mexicana. Esa Tijuana, que no tiene visa.

Llena de paradojas y de paraditas, orgullosos de llegar a primera y de poder salir de la primera. Un gigantesco collage de historias y anécdotas en gerundio, así es Tijuana, méxico. Una ciudad mexicana que quiere no serlo; una ciudad en un claro fuera de lugar, una ciudad en off side. Una ciudad que siempre ha querido brincar al primer mundo, brincar a la primera división y sin pagar pollero.

23 de marzo de 1993, 11 de septiembre de 2001 y el 21 de mayo de 2011 son las tres fechas más importantes de la historia de la ciudad, y les aseguro que el tiempo me dará la razón. En la última, Tijuana, cumplió un sueño; el sueño de tener un equipo de futbol profesional en la primera división. Los intentos habían sido muchos, infructuosos y en algunos casos hasta ridículos (¿Trotamundos? ¡No me chinguen!).

Desde la temporada 1989-1990 cuando el equipo Inter de Tijuana llegó a la final de la segunda división (entonces así se llamaba, como debe ser). Nació el sueño. Recuerdo haber ido a ese partido, habían perdido en León 3-0 y después empatamos en Tijuana 1-1.

Inter de Tijuana

Inter de Tijuana

Después la historia siguió embarrando a la ciudad de equipos de nombres feos, peores uniformes y pintando nuestro futbol de azul (perdiendo finales). Chivas Tijuana, Nacional Tijuana, Tijuana Stars, etc. etc. hasta desembocar en los Xoloitzcuincles de Tijuana (innegable la fidelidad a la tradición tijuanense).

Gracias a el Club Tijuana Xoloitzcuincles hoy Tijuana puede presumir de algo, de tener un equipo de futbol en la primera división nacional. Esta ciudad en proceso de desmexicanización, a partir de los próximos meses encuentra otro pretexto para pelearse con el resto del país. Chinolas y oaxacos no tienen equipo; nosotros, los regios y los chilangos (toluqueños, jalisquillos, pachuquenses, queretanos, pipopes y demás, para nosotros son todos chilangos) estamos en otra liga. El reto que ahora tenemos como ciudad, es convertirnos en una ciudad futbolera, tenemos que desdesmexicanizarnos. En los noventas, jugar, hablar o ver futbol en tiyéi, era chinlanguísimo (naquísimo pues). Hoy, está curada ir los domingos al soccer. Ahora en primera división debemos lograr que los viernes en el estadio caliente sean igual de nice, que llevar a tu morra a cenar a Gaslamp. Solo logrando eso, sobrevivirá el futbol tijuanense. Y eso, nos toca a nosotros. El Club, tiene el reto deportivo de lograr un equipo que se quede, empresa nada fácil. También, lograr brindarle identidad tijuanense al equipo; que ahí la llevan. El futbol, se sigue viendo raro desde Tijuana. Es como ver un partido parado en el banderín del corner. Como ejemplo, un par de anécdotas….

Suelo caminar hacia mi trabajo por Boulevard Aguacaliente, uno de los más transitados en tijuas; Suelo hacerlo, con una mochila que porta orgullosamente el logotipo del glorioso Cruz Azul. Hoy por la mañana no fue la excepción. Haciéndolo escuché un grito con ese tonito golpeado que tenemos los norteños: “Puro Xolos compa.” Y sí, pensé, esos neonatos aficionados ya se ganaron el derecho de hablarme como a su igual.

Siempre fui a la masakre, conocí al chumbi, al yair, al cholo, al piwi, al gallo, al guayaba, al fredy etc. Hasta recuerdo que le pusimos el apodo a la soraya; engañabamos al seguridá, fumabamos mota, y muchas veces ví bailar a la peggy. Un día, llegué al CREA, ansioso de volver a toparme con amigos y ser la masakre como siempre; pero me topé con un tipo con el tatuaje de la rebel, diciéndole a la masakre qué hacer.

Lucho (la parte + azul de ed+hdm)


El Clásico

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El Clásico

La palabra es imponente en si misma: Clásico. Es una de esas palabras que uno no se atreve a escribirla en minúscula, una palabra pesada que hasta se pronuncia con mayor fuerza. Una palabra de esas que forzosamente necesitan un sustantivo. No puede ser clásico así nomas, debe decirse “El Clásico”. Como no se puede decir guerra civil así nomas, debe decirse “La Guerra Civil”, si de verdad queremos explicarnos. Debe decirse pues; mañana se juega El Clásico.

En tiempos donde el romanticismo cabía aún en el futbol profesional; el Real Madrid servía como insignia de la Hispanidad, del franquismo, de la monarquía incluso. En esos mismos tiempos; El Barcelona representaba la España laica, progresista, rebelde, esa que renegaba de esa hispanidad, y resistía en su(s) nacionalismo(s).

Con el correr del tiempo, donde el arroyo va convirtiéndose en historia; y va dejando charcos que después llamamos leyendas. Han quedado episodios que han alimentado esta rivalidad. En 1920 el dictador Primo de Rivera clausuró por seis meses el campo del Barça por el abucheo de la marcha real y las protestas contra la dictadura. En La Guerra Civil, franquistas fusilaron al presidente del club catalá Josep Sunyol, que era político de Esquerra Republicana de Catalunya, en la Sierra de Guadarrama.

Una vez entrado el franquismo, Francisco Franco hizo del Real Madrid su equipo. El equipo blanco se convirtió en el dominador no sólo de la liga local (es el equipo con más títulos) sino también de la Liga de Campeones de Europa, donde es también el equipo más ganador con nueve campeonatos, cinco de ellos consecutivos (de 1956 a 1960).

El Barcelona, definido por el escritor Manuel Vázquez Montalbán como “el ejército simbólico desarmado de la catalanidad”, ha sido siempre un fiel represente del nacionalismo catalán. La nacionalidad catalana hoy día se muestra orgullosa e imponente en las tribunas del Camp Nou, la casa del Barça. También en las celebraciones por la España campeona del mundo, irónico ¿no creen?

La rivalidad entre los dos equipos va más allá de los estadios, los televisores y por supuesto de la cancha. Es una rivalidad que invade el ámbito político y cultural de todo un país, otrora fraccionado. Una rivalidad que las mentes románticas
y muchas veces ingenuas quieren ver como una lucha entre izquierda y derecha, quieren verlo como los tiempos extra de la Guerra Fría. Cuando la realidad es que  dios y el comunismo ya murieron, la Guerra Fría es un partido cuyo final ya fue silbado. Hoy la política es ya ambidiestra.

Sin embargo, este partido sigue siendo uno de los importantes, sigue enfrentando a dos de los mejores equipos de futbol del mundo. Sigue apasionando a multitudes y es uno de los partidos de futbol más vistos y esperados del
mundo. Es el súper clásico, y es un partido de futbol que siempre quiero ver, pues enfrenta a dos equipos de futbol que representan a entes más importantes y poderosos que la España y La Generalidad de Cataluña, mañana se enfrentan algo más que el Real Madrid y el Barcelona FC, mañana no se trata de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, mañana no se trata del estado contra la nación, mañana no se trata de dos escuelas opuestas dentro del futbol profesional. Mañana se enfrentan el<em> Impossible is nothing</em> y el <em>Just Do It</em>, mañana el clásico lo juegan Nike Vs. Adidas. Usted, ¿A quién le va?

Yo, yo le voy a Nike.

Lucho


Clásico

«Una definición de derby o clásico es que ahí el público se empeña más que los jugadores.»
Juan Villoro

La palabra significa digno de imitación (del latín classicus: perteneciente a una clase, particularmente a una clase superior respecto de una inferior; o sea, lo que debe tomarse como modelo por ser de calidad superior). También, en Historia, se le llamo clásico a lo perteneciente o relativo a la época clásica, especificamente a las culturas grecorromanas, por ser estas dignas de imitación, principalmente durante el renacimiento, que se llama así por el renacer estético en el arte de las grandes culturas, tomando los modelos grecolatinos.. y dejándome ya de tanta mamada. Y entrando a lo que me tiene aquí escribiendo; el próximo domingo viviremos un clásico, el mal llamado clásico jóven del futbol mexicano, el América contra Cruz Azul, el partido que alguna vez enfrentó a dos grandes.

En el futbol, se les llama clásicos a esos partidos entre dos equipos que prescinden de las limitantes de tiempo y espacio. Pues duran mucho tiempo, demasiado cuando los pierdes y muy poco cuandos los ganas; no tienen espacio alguno, pues se juega igual en la tribuna, en la cancha o detrás (en México dentro) de un televisor. Esos partidos que no valen puntos o campeonatos, esos partidos que los deciden los hombres, no los jugadores de futbol.

Lo clubes de futbol solían representar algo, solían tener un significado más allá del socio, del hincha, o de lo que sea. Hoy día, la economía mundial, la política y por supuesto, el futbol. Se miden, se juzgan y se cotizan en concordancia con su rating. Y este partido representa mucho más de lo que vivimos los aficionados( apuestas, burlas, mentadas, algunos idiotas golpes, etc). Representa mucho más que lo que viven los jugadores (primas económicas, prestigio, rivalidad). Representa la lucha de dos televisoras, representa tiempo aire en la televisión mexicana. Representa, algo más que futbol. Es un clásico que se gana o pierde con rating, no con goles.

El 3 de octubre de 2010, Cruz Azul pudo al fin cometer parricidio con un golazo del Chaco Giménez. Pero poco importó, Cruz Azul y América siguen igual extrañando su grandeza. El gol de Christian Giménez, no decidió el partido, lo decidió el arbitro del partido, el Sr. Marco Antonio Rodríguez. Y no fue al desentenderse para marcar un fuera de lugar, o ajusticiar con una tarjeta roja al estilo Bussaca. Fue, con algo más simple: iniciar el partido diez minutos más tarde de lo previsto y con un medio tiempo que duró 18 minutos. La razón. Que una televisora no le joda a otra su programación.

La semana previa al clásico jóven estuvo manchada con dimes y diretes, que se acallaron cuando al final decidiose y pactose comenzar el partido a las 16:30 . Tanto el programa ‘Décadas’ de Televisa, y ‘La Academia Bicentenario’ de TV Azteca comenzaban a las 19:00 horas y todo parecía perfecto para que en TV Azteca con el horario de las 17:00 horas, ligara a los televidentes del futbol inmediatamente, sin cortes y no perdieran la atención. Algo que al final, pudo lograrse, gracias a la ayuda del productor de televisión Marco Antonio Rodríguez. Igual poco me interesa quien vió que y quién le cambió y quién ganó la partida. Lo que sí, es que en las condiciones de nuestro futbol por vergonzosas que estas sean. El América Cruz Azul, es un clásico. Es uno de esos partidos que se juegan más fuera de la cancha, que dentro de la misma.

Es un partido que no responde a las limitantes físicas que los otros partidos responden (tiempo y espacio), es un partido, que como cruzazulino, me caga perderlo. Es un partido, que enfrenta a los dos entes más poderosos de México, una televisora contra otra televisora.

Ojalá y no fuera así.


Dios es redondo, de Juan Villoro

Dios es Redondo

Portada

Conforme mi vida va acumulando verbos conjugados en pasado perfecto, sigo descubriendo lazos que atan al futbol con la literatura. Letras que llueven sobre las canchas de futbol que al chocar producen libros que hablan de futbol, casualidades y paradojas como una que marca mi vida: soy tan mal intento escritor, como fui (he aquí el pasado perfecto) mal intento de jugador.

Pero este don que tengo para maltratar palabras tan parecido al que tuve para maltratar balones. Me ha llevado a disfrutar como pocos, y como muchos más deberían; libros que parecen haber sido muy bien jugados y partidos que parecen haber sido muy bien escritos. Descubriendo joyitas como la que hoy vengo a recomendarles. Se trata de Dios es redondo, libro de Juan Villoro.

En un país donde el futbol es para nacos y los libros son para fresas. Donde los comentaristas deportivos patean el idioma, peor que Gerardo Torrado a los rivales. El encuentro de las letras y el futbol se da solo en los periódicos deportivos; la mayor parte de las veces para situar a la ficción donde no debería estar: en los periódicos. La ficción en un claro fuera de lugar.

Juan Villoro logra meterse en este match alejadísimo del fair play, para poner a su prosa al servicio de mi metáfora favorita, el futbol como reflejo de la vida. Cuando un libro trata de futbol, es casi inetivable la comparación para con la obra de Eduardo Galeano y su Futbol a sol y sombra, un claro homenaje a la hinchada, a la tribuna, al esperanzado del buen futbol. Villoro, logra hacer un fiel e involuntario reflejo de lo que es la fanaticada mexicana del futbol y comparte el mismo defecto que parece ser recurrente cuando el arte intenta bajar a las canchas de futbol. Es tanto el afan por ser hermoso, que se olvida de  simplemente ser; como el jugador de futbol que cuando debería simplemente dar un pase,  prefiere tirarlo de taquito para quedar bien con la grada. Así sucede con Dios es redondo de repente queda sobrado de adornos, de innecesarios lujos que lo ayudan a ser simplemente hermoso. Como la cascada de elogios que deja caer el autor para el Barcelona FC y la esforzada critica al Real Madrid, que se lleva medio libro. Que deja como accesorio a lo mejor del libro; el imparcial relato de la vida de Diego Maradona y la muy buena crónica que hace de los mundiales 98 y 2002, donde el autor nos muestra lo que mejor hace: narrar. Por último, el libro cierra con un par de conversaciones entre Juan Villoro a quien se le nota le hubiera gustado jugar como Valdano; y un Valdano a quien se le nota le hubiese gustado escribir como Villoro, un par de encuentros arreglados, lleno de frases arregladas y no por eso menos interesantes.

En suma, este es un libro escrito por un crack de las letras en un partido de exhibición (defecto que comparte con el de Galeano), juega  para quedar bien con la tribuna. Y no por esto es un libro aburrido, muy al contrario, se encuentra lleno de divertidas anécdotas, contadas con la maestría y frescura que suelen llevar las palabras de Villoro. Es un libro que me hizo llegar tarde a una cita, es un libro que logro mantenerme minutos de más en el baño. Es un libro, que si y solo si te gusta el futbol, quedas obligado a leer.

LM

 

 


El día que vi la vuelta olímpica que tanto soñé y me di cuenta que se siente como un balde de agua fría

Caminé al estadio con el ipod bien puesto, el volumén bien alto y las esperanzas bien fundadas; el equipo local ya ganaba el partido dos a cero, solo había que dar el tiro de gracia (metáfora muy tijuanense) y a levantar la copa (metáfora muy mexicana).

Tijuana es una ciudad desorganizada, agarrar todas las casas y hoteles del monopoly y arrojarlas sobre el tablero nos regala una imagen casi tan acertada como la de google earth, y en eso, el equipo Xoloescuincles de Tiyéi, nos representa con toda la propiedad con la que tradicionalmente un equipo profesional de futbol represantaba a su comunidad. Ya no, ya sé.

La entrada al estadio Caliente es un reflejo del bosquejo urbano de la ciudad, parece hecha por ingenieros incapaces de imaginar la línea recta. Caminos en perpetua construcción y zigzagueantes como andar de borracho.

El Estadio está asentado en medio de un hipódromo que ya es galgódromo y que quiere ser casino, donde puedes dar un recorrido por un zoológico, estacionar el auto donde no es estacionamiento, donde te lo cuida un inseguro adolescente portando una camiseta con la palabra: seguridad. Y con un chingo de tierra. Tierra por todos lados. Sí, tierra.

El estadio consta de unos palcos de los que nadie quisiera ser dueño, que resaltan y parece lo único que hay. Pero el resto del estadio es hacia abajo, donde el mero bottom es un perfecto tapete con una cancha de futbol dibujada en él. Pasto artificial, le llaman.

Encuentro mi asiento  y justo enfrente, puedo ver un graderío que parece de campo amateur, donde según me dicen está la gente más pipirisnais. Cuelga una lona que dice: “a 90 minutos de cumplir este gran sueño.”  Los equipos de futbol se alejan cada vez más de la comunidad. La mayoría de los que estabamos en ese estadio, nunca hemos soñado con ganarle a Veracruz. Soñamos con que Tijuana tenga un equipo de Primera división. ¿A quién se le ocurrió devaluar un campeonato partiendo un año futbolístico en dos?

He estado en todas las finales que un equipo profesional de Tijuana ha jugado y todas se habían perdido. Si no se ganaba esta, le arrancó la cheve al que estaba a mi lado y la arrojó hacia arriba. No esperaba un buen partido, pues bien sé que el duende del futbol está ocupado ayudando al Barcelona, y un viaje transatlántico para regalar algo en un partido de doscientos pesos, es impensable para este puto duende vendido.

Los equipos saltaron a la cancha con toda la parafernalia y el mal gusto  que puede tener un decorador de casinos o el publicista de un narcotraficante. Ah cabrón, ahora que lo pienso sí tiene bastante sentido.

El partido no fue tan malo en un inicio, pero el arbitro comenzó a pitar tanta faltita, que rápido y por la poca ambición mostrada por Veracruz y el natural y plausible conformismo de la escuadra tijuanense, el partido se definió sin caer ningún gol. Era fácil ver que el duende del futbol no había conseguido boleto.

Las gradas fueron un murmullo constante de voces reclamando que la cerveza había terminadose antes del primer tiempo, las miradas reflejaban una sincera preocupación, quienes no buscaban asiento buscaban al cervecero (ninguno tan eficiente como la Soraya), y algunos, volteábamos ocasionalmente a la cancha buscando futbol.

Llegó el medio tiempo trayendo consigo el carnaval de botargas, strippers con mucha ropa y cerveza al estadio. Ahora la queja fue que la cerveza estaba aún caliente. Como en toda cancha de futbol fuimos al baño, a comprar bebida, a comprar comida y/0 a saludar a alguien. Antes de los reglamentarios quince minutos, todos fuimos regresando a nuestros lugares. Los jugadores regresaron, los arbitros regresaron, la ausencia de futbol también regresó.

Los siguientes cuarenta y cinco minutos fueron igual de aburridos en la cancha, como divertidos fueron en la tribuna. Algunos intentaron hacer la ola, pero ese que llaman el respetable simplemente no colaboró con dicha iniciativa. Otras, aprovecharon para calcular la medida de Oscar Mascorro, me refiero al uniforme,  quién seguramente debería usar L y se pone un M. Yo, fui vencido por el tedio y busqué en la grada lo que no encontré en la cancha, para toparme con la bizarra y paradójica imagen de un tipo con cara de Danny Trejo, chamarra de Biker y un paliacate amarrado a la cabeza a la usanza chola, pegando unos brinquitos y agitando un globo rojo y uno negro.

Gol. Cayó el gol, me encantaría relatarles cómo fue, quién lo metió, cómo celebró el anotador pero simplemente no lo vi. Desafortunadamente estaba ocupado tratando de explicarle al pizzero que cuarenta más cuarenta son ochenta y que cien menos ochenta son veinte. En esa pedagógica acción de pagar por una pizza, se me fue el gol más importante que se ha anotado en la historia del futbol profesional en mi natal y querida Tijuana. No tuve tiempo de lamentarme, la lluvia de cerveza (ojalá y haya sido cerveza) me llevó a pensar en otra cosa. Tan solo me prometí no despegar mis ojos de la cancha de nuevo. Ojalá y hubiese roto mi promesa; nada para decir, a menos que decida aventurarme en una empresa como la descrita por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, en el cuento “Esse est percipi”.

El pitido final hizo estallar de júbilo al estadio unos por ver a sus xolos campeones, otros por ver acabado a ínfame partido. Partido que si bien no cumplirá las exigencias estéticas de un aficionado al futbol; cumplirá con creces las expectativas de un aficionado a los Xolos. Pues también, es importante resaltar lo siguiente: Xolos jugaron a lo que ellos quisieron y dominaron el partido (enfríandolo) los noventa minutos. Xolos, con todo y su estilo ultradefensivo y destructor, son los amos y señores y por supuesto, justos campeones de la primera división A (eufemismo para segunda división).

Nunca había visto una vuelta olímpica en vivo, y desafortunadamente no me transmitió nada, si acaso, un poco de amargura, cuando nosotros fuimos/hicimos a la Masacre Nacional, nunca pudimos hacer campeones a los nuestros.

Ayer fue el día que vi la vuelta olímpica que tanto había soñado y me dí cuenta que se siente como un balde de agua fría; sí, lo único que sentí fue la frialdad de una cerveza caerme en la espalda.

Lucho


La diferencia entre lo objetivo y lo subjetivo

“Cruz Azul no hizo nada, hizo los 2 goles y después no hizo nada”
-Martín Bravo

“Me dió un golpe en el cuarto round que lo sentí, después de eso ya fue otra pelea.”

-Antonio Margarito, al opinar sobre su pelea con Manny Pacquiao

“Si le hubieramos ganado a Uruguay, hasta dónde hubieramos llegado.”

-Muchos mexicanos al terminar el mundial.

 

¿Cómo deshacerte de filias y fobias al tratar de entender al futbol o cualquier otra cosa? Supongo (y lo sé, debo presuntuosamente agregar) que esa pregunta se la habrán planteado filósofos y pensadores desde tiempos anteriores a ustedes y a mi. Pero definitivamente es la primera tarea que debe emprender cualquier persona en búsqueda de la verdad.

Pero vamos, tampoco hay necesidad de ser tan exagerado pues no estamos buscando alguna verdad ¿o si? Tan solo estamos tratando de buscar más pretextos para disfrutar de lo que ustedes y yo consideramos El Deporte Más Hermoso del Mundo (si usted no considera al futbol como el deporte más hermoso del mundo: a) ¿Qué chingados le pasa? b) mejor ni siga leyendo.) Uno de esos pretextos, si no el mejor, es entender al futbol, y entender, desde mi entender, significa: tener ideas lo más claras posibles y empatadas con la realidad de la cosa que busca entenderse. ¿Entendieron?

Ahora que ya entendemos que lo que busco es entender al futbol, estamos en condiciones de aclarar lo siguiente: en el futbol como en la vida, lo que yo quiero no siempre es lo mismo a lo que sucede; y muchas veces, puede ser muy diferente a lo que yo creo. En menos palabras: lo que creo, lo que quiero y lo que es, son tres cosas distintas. Si queremos entender al futbol (o cualquier otra cosa) debemos hacer que se parezca lo más que se pueda, el lo que creo al lo que es.

Es importante clarificar esta santísima trinidad (lo que creo, lo que quiero y lo que es) para que pueda entenderse la GRAN diferencia que hay en nuestro blog cuando hablamos de futbol, a cuando hablamos de lo queremos que pase en el futbol. Ahora sí, voy a los ejemplos:

1. Cuando se apoya a un equipo con esos famosísimos clichés de “vamos sutanitos”, “fulanitos son los mejores” , “aguante manganitos”. Estamos hablando de lo que queremos. Por eso podemos decir cualquier cosa que nos plazca y poner fotos en internet, fomentar la rivalidad con carrilla con los amigos, colgar banderas en nuestras casas, pintar nuestros rostros de cualquier color, etc. Etc. Y un chingo de etcéteras.

2. Cuando hablamos de futbol, pretendiendo escrudiñar lo sucedido en algún de partido de futbol. Estamos hablando de lo que creemos, por lo tanto debemos ser conscientes  de que está permitido, y es muchas veces necesario para lograr empatar lo que creemos con lo que es, separar lo que creemos de lo que queremos. Por lo tanto es perfectamente natural irle al Atlas, obviamente sus aficionados quieren que gane algún día, y también obviamente, todo mundo sabe que no van a ganar algo.

3. Cuando un árbitro sopla su silbato y marca una falta, el arbitro ha decretado ( o no decretado ) lo que es. Por lo que por más que lloremos, pataleemos, o gritemos un futbolera interjección tipo: ¡Ejele!, ¡Eyta! Etc. Etc. Y un chingo de etcéteras. Nunca, pero nunca, podremos cambiar lo que ya es.


¿Cómo calentar un clásico?

La de ayer, fue una de esas necesarias tardes de dormir mucho, hacer poco y comer más. Los domingos al atardecer, se llega la muy mexicana costumbre de “comer afuera”, buscar algún restaurante cercano a casa salir-ordenar-comer-regresar, tal vez pasar al cine. Para terminar bastante cansado (quién sabe de qué) y meterse a dormir otro poco.

En medio de esa tarde descrita, con un pie en el suelo y el otro completamente estirado sobre el sillón, el pantalón desabotonado para darle libertad a las lonjas que se encuentran en pleno desarrollo. Por algo muy parecido a la inercia tomó el control (de la televisión, de la situación nunca; mi esposa estaba conmigo en casa) y prendo la televisión. Un canal, otro, otro, otro, otro, otro. La televisión es siempre aburrida, siempre.

¡Hay portero! Fue el grito de mi vecino que me hizo recordar: hoy juegan América y Chivas. Bajé el volumén de la mía, y podía escuchar la suya (la de mi vecino), estoy obviamente hablando de los televisores. Enfadoso el partido, enfadados los jugadores e inexistente el futbol. Comencé con algo de voyeurismo futbolístico, donde me di cuenta que mi vecino: le va al América .

Tuve que esperar veintitres minutos para lanzar el primer ataque. Fue por conducto de Vicente Sánchez, este decadente jugador que otrora fuese un dominante delantero de nuestra liga, hoy conjugado en pasado imperfecto. Que tuvo un balón a modo y mandó su cabezazo lejos de la portería chiva. Ahí lance el grito: ¡Huevos putos!¡Nos la pelan! Seguido por un silencio y la inquisidora mirada de mi mujer, endulzada con la complicidad que tienen las miradas de las mujeres.

Pasaron otros trece minutos, esta vez, fue Jorge Enriquez, un malísimo contención que juega en chivas, de quien Alberto Coyote estaría avergonzado. Quién, sabrá dios cómo, llevó la pelota al área contraria, donde la pateó con la única intención de deshacerse de ella, para estrellarla en la ontológica materia del portero americanista ¡Chingada madre! -fue mi gritó-. ¡Aquí también tenemos con qué, putos! -fue la anhelada respuesta de mi vecino. Para nosotros, ese fue el silbatazo inicial del partido.

Lo intentamos, incluso fantaseamos y gritamos por jugadas inexistentes, coreamos olés, azotamos puertas, hasta pude escuchar cuando mi vecino regaño a su vieja. Vamos, nosotros hicimos un clásico. Yo por este altruismo futbolístico, donde decidí pasar por un partido donde nadie me invitó, pero que mucho me necesitan. Mi vecino por su americanismo. Los comentaristas adornando el partido con eufemismos y adjetivos situados en indiscutible fuera de lugar. Los aficionados en el estadio, y todos los que me topé más tarde en el cine, viendo Actividad Paranormal 2, portando orgullosos su camiseta (de Chiva o de América, para el caso importa lo mismo). Todos, hicimos nuestra parte. Los que, como ya es costumbre, quedaron a deber fueron… vamos, ustedes saben quienes fueron.


La Patria Grande

escuchando Smells like teen spirit, de Nirvana

Good Morning
El jóven K. Se despierta cuando los rayos del sol son verticales, como todos los días, a excepción del domingo. Toma media taza de café, medio lava sus dientes y comienza el día a medio día. Así es regularmente con la gente jodida, tiene-mos que hacer todo a medias.

Good afternoon
Llega al puesto que atiende en el mercado (que bien podría ser el chopo, el mercado San Juan de Dios, la Feria de Tristán Narvaja, o las carpas) saca sus pulseras, camisetas (perdón remeras ,pues así es como quiere que se les llame) y comienza su venta. Hay que apurarse, pues debe pagar el camión que esta madrugada lo llevará a otra ciudad, que bien podría ser Monterrey, Buenos Aires, Calí o Rio de Janeiro.

Good Night
La venta total del día, fueron cien pesos, que bien podrían ser reales, quetzales o pesos con otro gentilicio. Para tener derecho a utilizar asiento en el camión que lo llevará a ver su equipo, que bien podría ser River (alguno de los rivers), Río o Poza Rica jugar contra su eterno rival, que bien podría ser Comunicaciones, Chivas o Inter (alguno de los inters) debe pagar ciento cincuenta pesos; ergo, deberá viajar de pie. Las horas dependen del país que bien podría ser Honduras, Colombia, Perú o México.

Match day
El jóven K. Llega cansado, hambreado y drogado a ver a su equipo, que bien podría ser América, Peñarol o Chacarita ; con su eterno rival que bien podría ser Colo-Colo, Strongest o Alianza. Hubo que cargar los tambores, las mantas, luego acomodarlas, repartir hojas de papel con la letra de sus cantos (que especifican, hay que cantar con la tonada de la canción de un grupo argentino que bien podría ser La Mosca Tsé Tsé, Los Fabulosos Cadillacs o Los Auténticos Decadentes).

Hubo tres goles, no vió ninguno, estaba ocupado gritando, bailando,drogándose y cuidándose (de la policía y de sus compañeros). Logra inferir que alguien ganó, pues un partido con número impar de goles es imposible terminé en empate. A menos que hayan anulado alguno. Pero ¡no hay tiempo para pensar! Hay que salir rápido, buscar el camión, platicar del juego que no vió, recoger los tambores, los trapos. Le grita al que logró robarles un trapo, lo insulta con una frase que no se entiende, que bien podría ser un chinga tu madre, la concha de tu hermana, o hijoeputa. Tamborazos, trompadas, los milicos, los hinchas, la barra, los otros, los de allá, patadas, los placas, el fierro, la porra, piñas, putazos, fileras, botellas, sangre, faca, pinchazo, fastrás, la furca, el chanchuyo, los porrazos. Después de muchas otras palabras cuyos significados desconozco, K. termina en cana, en la cárcel pues…. sin saber ni quién ganó el partido e intentando adivinar el marcador (que bien podría ser 3-0, 0-3, 2-1 ó 1-2). Pero igual de jodido y con la conciencia tranquila, pues dió todo por su equipo.

Back in Primidos
Afortunadamente, una nueva raza latinoamericana está creándose y criándose. El reciente e imaginario país de Primidos. Situado al sudnoroeste de América. Donde la gente querrá al futbol por sobre todas las cosas. Y no va a estar copiando métodos, cánticos y maneras de hablar de esas personas que van a vomitar sus complejos al estadio. Estadio que bien podría ser el Azteca, El Monumental o el Olímpico. En esa tan latinoamericana costumbre de contagiarse colonizadores, dictaduras, caudillos populistas, crisis económicas y barras bravas. En Primidos debemos alejarnos de esa costumbre. En Primidos, queremos contagiarnos de su Borges, su Galeano, su Benedetti, su Quiroga, su Rulfo, su Elizondo, su Asturias, su Tango, su cumbia, su Bolaño, su mariachi, su Roa Bastos, su Maradona, su Pelé, su Francescoli, su Valderrama no mames, no termino. Hay tanto para copiar ¿Por qué copiar lo fácil?

Los primidenses hablaremos, seremos y pensaremos de muchas maneras y de una sola manera que bien podrían ser la nuestra.