Letras, sonidos y otras hierbas

Archivo para diciembre, 2011

A Clash of Kings

A Clash of Kings esuna excelente novela de fantasía. La mejor que he leído, o la que más he disfrutado en el año que amenaza con acabarse. Después de seguir la serie televisiva, basada en la primera novela de esta serie (Game of Thrones), que logró cautivarme más de lo esperado. No pude más que ir por las novelas y comenzar este largo viaje por Westeros, del cual para nada me arrepiento. Donde Martin logra arroparnos a los lectores entre todas estas capas de historias, donde unos pocos hacen muy poco pero controlan la vida de muchos. Muy parecido a la realidad. Y hace que las casi mil páginas se sientan tan ligeras, como el viaje en la espalda de un dragón.

Este libro inicia justo donde el anterior termina (aunque suene esto a una obviedad) dándole una continuidad a la historia, logrando que esta segunda parte no se sienta nada forzada. Después de la muerte de Eddard Stark (Por cierto SPOILER ALERT, para que luego no me salgan con que a Chuchita la bolsearon) su hijo Robb es proclamado Rey del Norte (ja, suena a #narcoapodo) por todos sus portaestandartes (¿así se dice?). Mientras, los dos hermanos del fallecido rey (Robert Baratheon) reclaman el trono que queda en manos del hijo (de su pinche madre) Joffrey Baratheon Lannister. Con tantos personajes reclamando el trono de hierro, la tierra de Westeros aguarda a la más devastadora guerra que haya visto en años.

La trama sigue a los personajes que dejo la primera entrega de la saga, pero con fuertes cambios en las vidas de los mismos. Con la poderosa narrativa de Martin, que hace que el lector siempre esté al pendiente de lo que sucede en el reino, lleno de violencia, complot y desesperanza (no, no es México).

Sin embargo, la historia contiene varias sorpresas y algunos cabos sueltos, que nos prometen e invitan a continuar la lectura. La heroicidad de los personajes crece junto con la adversidad, pues los personajes son tan humanos que en soportar su cinscurstancia está el heroismo.

El libro inicia con un personaje nuevo, hasta ahora, Stannis Baratheon uno de los autoproclamados reyes visto por Davos, uno de sus más leales capitanes. Acompañado de Melisandre, una sacerdotisa de una religión monoteista, con impresionantes poderes. Que al final será derrotado por los Lannister’s comandados por el excepcional personaje de Tyrion Lannister.

Robb Stark, el rey del norte, saldrá victorioso cada vez que se enfrente a los Lannister’s, pero su racha será amenazada por los hermanos Baratheon. Su hermana Sansa está como cautiva en la corte del Rey Joffrey y sufre los abusos y humillaciones de este por casi todo el libro. Arya, la otra hermana escapa y emprende su regreso al norte disfrazada de un huérfano y llena tal viaje de aventuras. Mientras en winterfell, los hermanos Brandon y Rickon esperan y esperan. Jon Snow, el hijo bastardo de Eddarrd Stark en la Guardia de la noche.

La trama tanGame Of Thrones - Clash of Kings llena de ricos personajes es díficil de seguir, incluso para el más ávido de los lectores. Pero tiene la gran virtud de poder entretener y pedir más, a pesar de lo largo (casi mil páginas). Clash of Kings, logra contar historia sobre historia evitando aburrir y/o convertirla en una historia pesada, aunque mencione su díficil lectura, pero es por su gran cantidad y desarrollo de personajes.

A pesar de parecer evitar el convencionalismo, el libro sí llega a dividir a los personajes en buenos y malos. A pesar de que la mayoría de estos, tienen sus claroscuros morales, como cualquier humano.

Obviamente, hay que destacar al personaje de Tyrion Lannister. El enano malvado, y el que es sin duda uno de los personajes que marcarán época en la Literatura Fantástica, de la historia.

 

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Nombre, gracias a ti….

Ayer las nubes amenazantes encaraban a Tijuana, como lo han estado haciendo durante toda la semana. El frío invitaba a cerrarle las puertas al mundo y esperar el hoy entre piel y cobijas. Pero ya teníamos una cita, una de esas citas que terminan siendo importantes, son esas a las que sí tienes ganas. Iríamos al concierto de Lila Downs.

El recorrido inicio temprano, había que comprar entradas, recoger a la fan que venía desde Mexicali y lo más importante; descansar antes del recital, pues sabemos que la puntualidad no es una de las ventajas de ir a conciertos en Tijuana. Este ajetreo y enterarse de los precios del concierto (200, 700 y otras cantidades más altas de pesos que ya ni quise saber) ya habían hecho que los 6 grados tuviesen una sensación térmica de menos dos.

Tres horas antes del evento parado 74 cm. a la derecha de la taquilla, pedí con mucha cortesía tres de a dos cientos , imprimiendo una falsa seguridad a la palabra señorita y adornando la frase con un por favor escondido en el esbozo de una sonrisa. Así:  tres de a doscientos por favor, señorita. Por acá lo atiendo, me dijo la señorita girando su silla 74 cm. a la izquierda sin soltar la pierna de pollo que estaba comiendo. Lo cortés no quita lo Cuauhtémoc, pensé.

La sensación térmica y las ganas de escuchar a Lila Downs rodeado de gente vestida en su mexicanísima Made in China ropa, volvió a subir. Una gran idea, que deberían utilizar todos los músicos en sus conciertos la razón. En la compra de su boleto de entrada al concierto, incluía otro boleto canjeable por el disco del artista en su tienda Mixed Up, mecánica que antes de la explicación de la señorita en la silla giratoria, había ya comprendido. Pero la misma señorita decidió explicarme, argumentando que uno de los boletos tenía el precio de doscientos pesos y el otro, el canjeable, tenía un precio marcado de cero pesos. Esto para evitar la confusión de entregar el boleto del precio en dos cientos pesos, en lugar del boleto de ceros pesos en el Mixed Up. Un exceso de amabilidad, para compensar la grosería de 74 cm. de ancho.

El boleto decía con letras mayúsculas y más grandes CANJEABLE POR UN DISCO.

Desafortunadamente  y como debimos suponerlo, en Mixed Up no tenían los discos. Que hasta la próxima semana. De igual forma, la idea es buena. Y según a este país lo que le faltan son ideas.

Tres horas después, con los boletos en la mano, sin los discos en la otra y sin importarnos el fríito. Ahí estabamos, todo oídos pa’ escuchar a la Lila Downs.

La noche se lleno de magia. De pronto apareció la bruja culpable acompañada de su séquito de músicos dispuestos a regalarnos un poco de su tiempo, llenándolo con mucho de su arte. La fortaleza de la voz y la presencia de la señora Lila Downs, inundaron el foro. Arrastrando todas las miradas, y todos los oídos dispuestos a escuchar la majestuosidad con la que la cantante, músico y mujer nos presto un poco de su música.

Una con cuarenta y cinco minutos, donde la artista se le entrego al público y el público a la artista. Donde pudimos escuchar muchos de los éxitos de Lila Downs (y por favor, no hablo de éxitos comerciales). La Sandunga, tu cárcel, la iguana, la línea, La cumbia del mole… un recorrido musical por todo México, pasando por la ranchera, el despecho, la música dolida, el acordeón norteño.

Lila Downs logró hacerse levantar a un público que un principio parecía demasiado pomposo y ceremonial,  del cual sus aplausos sonaban como murmullos. Y finalizaron (amos) clamando y exigiendo la otra.

Da gusto ver/escuchar a una artista que entienda la mexicanidad como producto de un mestizaje, y no inunde su hacer de un nacionalismo rancio.

La música es música y sin ella, la música sería un error, como lo dijo el filósofo. Y de vez en vez, conviene perder unos pesos y disfrutar de una verdadera artista.

LM


El futbol y el cesto de basura

Gabriel Orozco
Gabriel Orozco

Foto de Gabriel Orozco

“Según tú cada semana es el juego más importante del año”, reclama con justa razón mi mujer. “Esta vez es en serio” digo honestamente y por enésima vez en el año. La verdad es que soy un enfermo de futbol. Me encanta ver a once tipos trabajar en equipo, depender el uno del otro por noventa minutos, para lograr la meta que tienen en común: meter más goles que el rival en turno.

Cada que el tiempo me lo permite veo un partido aquí, otro allá. Pienso terminos futbolísticos “tirarla al corner” “estar en fuera de lugar”, “tener un penal”, “dejarla votando y en el área”, son recursos retóricos comunes en mi vocabulario, son palabras que se las debo al futbol. Así que obviamente el fin de semana que se juega un Real Madrid Vs. Barcelona, con justicia y cierta autoridad que me da haber visto tanto futbol, y el romanceterno que tengo con este, el más hermoso de los deportes,  puedo decir cada que se me antoje que tal o cual partido, sea el juego del año.

Clásicos, mundiales, finales y demás partidos importantes vienen casi siempre a restregarme en la cara que no todo es perfecto. Que no hay algo impermeable a la imperfección. Que todo, inclusive lo más hermoso, tiene algo deleznable. Hasta el hijo de dios cagaba, pues. Por más lindo que me parezca el futbol es el cesto de la basura donde muchos vienen a vomitar sus complejos. Esnobismo, nacionalismo, racismo y otros, muchos, olores así de asquerosos impregnan todo partido de futbol importante.

No estuve en el estadio, obviamente y desafortunadamente, pero me basta escuchar el esnobismo del comentarista deportivo mexicano que embarra de inmerecidos adornos las imagenes televisivas, para oler la mierda. Me basta con leer el antiespañolismo en internet, para asquearme del complejo de inferioridad que sufrimos en Latinoamérica. Me basta con ver los mensajes xenófobos de los catalanes para aumentar mi náusea. Me basta con soportar el nacionalismo chileno de aquellos que celebran el gol de su compatriota, para repugnar el mal estado de la sociedad. Me basta con la suciedad de mercenarios que se toman el futbol como si tan solo fuera un juego.

Pero no importa futbol, siempre voy a espantarte las moscas, aguantarme la hediondez de aquellos que te cagan encima, y siempre, pero siempre… te querré. La razón,  es muy sencilla, con todo y la inmundicia que te hemos puesto, eres el más hermoso de los deportes y cada fin de semana, nos regalas el partido más importante del año.


Sí cuesta votos, cómo chingados que no….

Debo comenzar por confesar que anoche fui un poco más mandilón que de costumbre. Había sacado mi bicicleta, puestome guantes, casco y demás parafernalia y vociferado una frase conjugada en imperativo con un pequeñito signo de interrogación (casi imperceptible) “Al rato vengo, saliendo de la reunión voy a darle al paseo de la ciclopista”. Como respuesta obtuve una frase con un signo de interrogación y cierto tono imperativo “Mejor vente pronto a casa…. no?”. Así fue como con casco, guantes y ya con la bicicleta en su lugar, estaba yo a las ocho y media de la noche surfeando por los canales de televisión en la rica, fría y muy comoda noche de anoche.

Fue así como tuve la suerte, buena o mala no lo sé, de toparme con Tercer Grado, el programa de análisis político de Televisa. O mejor dicho, la apasionada defensa que hacen al aspirante a la presidencia de México Enrique Peña Nieto. No puedo evitar venir transformar la tristeza y el asco que sentí a palabras, por la desfachatez con que se pretende justificar la reciente cagada de Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Los panelistas (Joaquín López Dóriga, Denise Marker, Carlos Marín, Adela Micha, Leopoldo Gómez y Ciro Gómez Leyva) escupieron un galimatías de justificaciones para terminar con conclusiones que caen en lo ridículo. “No le costará votos”, “no es necesario que un presidente lea”, “Fulano también se equivoca”, “Sutano también se equivoca”, “el círculo rojo de twitter”, “de los que critican a Peña Nieto nadie lee”. Todos coincidían en calificar con el eufemismo “desliz” y  cínicamente defienderon a un tipo que aspira a ser nuestro presidente, y que fue incapaz de mencionar tres títulos de libros que hayan marcado su vida (tres, chingada madre, tres. No se le pide ser un erudito en Literatura, tan solo tres putos títulos de libros). Y que me perdonen, pero yo sí creo que un cabrón que aspire a ser presidente de un país (en especial el país en el que vivo) debe ser un tipo más culto, capaz , trabajador y hasta inteligente que yo. Pues si va a ser uno menos culto, capaz, trabajador e inteligente que yo, pues mejor lo hago (y cobro) yo mismo.

Donde todo eso cruzó la línea que lo llevo más allá de lo ridículo (desconozco palabra para describir esto) fue cuando se convirtió en crítica a Andrés Manuel López Obrador (‘perense chingado, esto todavía no es lo que está más allá de lo ridículo). Pues el señor Carlos Marín dijo que a él le parece jocoso, que Andrés Manuel lea la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano. Además, ironizo diciendo que no podía imaginarse como alguien podía disfrutar de estructuras de versos, ritmo narrativo y otras tantas mamadas leyendo la Constitución. Resulta ser Sr, Marín, que la Constitución es la norma que rige las normas que un presidente del poder ejecutivo de la República debe ejecutar. Un presidente, o aspirante a presidente, está OBLIGADO a conocer la Constitución. Si le divierte o no hacerlo es muy su pinche bronca, pues si le incomoda para qué chingados se anda metiendo en política. Es así, nunca he escuchado, ni respondería a ninguna lógica, que alguien diga: “pinche doctor mamón, anda leyendo sobre anatomía”.

Además de ridículos, deshonestos y cínicos, estos tipos que se ponen sus corbatitas y salen a dizque analizar la política en Tercer Grado (ni de primaria) están muy equivocados. Esto, sí le cuesta votos al Sr. Peña Nieto. Al menos el mío, nunca lo tendrá. Por eso, el día que den Tercer Grado, y el días de las elecciones, mejor me pondré a leer aunque les parezca, que sirve pa’ ni madres.

LM