Letras, sonidos y otras hierbas

Archivo para junio, 2011

La foto que ahora sirve de nada, o de casi nada; que no es lo mismo, pero es igual.

Desde el naciente estío de 2011, en un país donde pasa nada y en cuyas calles lo único que manda es la violencia. Se busca desesperada e infructuosamente la paz (¿qué es eso?), con encuentros, diálogos, fotografías, caravanas, poetactivistas, políticos de traje y corbatas y demás nimiedades que sirven para poco menos que nada.

Javier Sicilia y Felipe Calderón

La foto que da el título a este post

En todo este sinsentido y por una de las tantas lamentables desgracias que suelen adornar los periódicos de nuestro país. Ha surgido una figura que pretende situarse como el paladín de la justicia, y que está ahora  en pleno proceso de beatificación por parte de la izquierda no-oficial (considerando al perderé como la izquierda oficial) mexicana, que a muchos nos recuerda la aparición mediática del sub comediante Marcos (qué tiempos aquellos) y que ayer logró su máximo logro, un encuentro con el presidente de México  (todo este tiempo estuve hablando de México) Don Felipe Calderón Hinojosa, hablo del poeta (expoeta mejor dicho) Javier Sicilia.

El de ayer fue un encuentro público donde el activista y el presidente, representando a sus respectivos equipos, tuvieron la oportunidad de compartir sus ideas, defender sus pensares, intercambiar rosarios y tomarse la foto que da el título a este post. Una foto que sirve para lo mismo que sirve este blog, para que el que lo escribe tenga más followers en twitter.

El movimiento Sicilia reclamó eso que ya sabíamos iba a reclamar: justicia, paz, sacar al ejército de las calles y otros clichés que hicieron aburrido al encuentro, y también aprovecharon para invitar al presidente en su caravana ahora al sur. Esas burdas y ridículas peticiones que lleva el movimiento  siciliano (jajajajaja) haciendo en las semanas recientes. Por su parte, la presidencia ignoró eso que ya sabíamos iba a ignorar y defendió su guerra, que ya sabíamos iba a defender y ambas partes concluyeron volver a verse en tres meses, para chacotear otro rato y perder más tiempo. Lo que nosotros podemos concluir, es que en tres meses, volverá a pasar exactamente lo mismo.

Escribo esto, con la honesta intención de buscarle lo positivo o lo propositivo a este encuentro. Y sigo en lo mismo, sirve esto de poco menos que nada. Espero al menos, esto sirva para mostrarnos a la sociedad que el diálogo al que se llega con la intención de defender una postura, sirve de nada. Ojalá y entendamos, que esto de las marchas, caravanas y estar lamentando la más de 40,000 muertes detrás de las pantallas de nuestras computadoras, sirve tampoco de nada. Si de verdad estamos hasta la madre, ¿qué chingados sigue?

LM


M.I.A. Paper planes


Lecturas de la semana…

Las putas asesinas

Portada

 

Putas Asesinas, de Roberto Bolaño.

Barcelona, Ed. Anagrama, 2008

 

9788433968081

 

 

 

 

 

 

 

Harry Potter and the Deathlu Hallows

Cover

 

Harry Potter and the Deathly Hallows, J.K. Rowling

Arthur A. Levine Books, 2007

9780545010221

 


Esse est percipi

Hoy Borges, reclama un poco del espacio que merece. Bien lo dijo alguna vez, que el tiempo es el mejor antologista, o el único tal vez. A 25 años de su muerte, le recuerdo a través de un cuento, escrito junto con Adolfo Bioy Casares, que casi hace que deje de gustarme el futbol, al menos después de esta lectura lo cuestione todo.

“Viejo turista de la zona de Nuñez y aledaños, no dejé de notar que venía faltando en su lugar de siempre el monumental estadio de River. Consternado, consulté al respecto al amigo y doctor Gervasio Montenegro, miembro de número de la Academia Argentina de Letras. En él hallé el motor que me puso sobre la pista. Su pluma compilaba por aquel entonces una a modo de Historia panorámica del periodismo nacional, obra llena de méritos, en la que se afanaba su secretaria. Las documentaciones de práctica lo habían llevado casualmente a husmear el busilis. Poco antes de adormecerse del todo, me remitió a un amigo común, Tulio Savastano, presidente del club Abasto Juniors, de cuya sede, sita en el Edificio Amianto, de avenida Corrientes y Pasteur, me di traslado. Este directivo, pese al régimen doble dieta a que lo tiene sometido su médico y vecino doctor Narbondo, mostrábase aún movedizo y ágil. Un tanto enfarolado por el último triunfo de su equipo sobre el combinado canario, se despachó a sus anchas y me confió, mate va, mate viene, pormenores de bulto que aludían a la cuestión sobre el tapete. Aunque yo me repitiese que Savastano había sido otrora el compinche de mis mocedades de Agüero esquina Humahuaca, la majestad del cargo me imponía y, cosa de romper la tirantez, congratulélo sobre la tramitación del último goal que, a despecho de la intervención de Zarlenga y Parodi, conviertiera el centro-half Renovales, tras aquel pase histórico de Musante. Sensible a mi adhesión al once de Abasto, el prohombre dio una chupada postrimera a la bombilla exhausta, diciendo filosóficamente, como aquel que sueña en voz alta:
-Y pensar que fui yo el que les inventé esos nombres.
-¿Alias? -pregunté, gemebundo-. ¿Musante no se llama Musante? ¿Renovales no es Renovales? ¿Limardo no es el genuino patronímico del ídolo que aclama la afición?
La respuesta me aflojó todos los miembros.

-¿Cómo? ¿Usted cree todavía en la afición y en los ídolos? ¿Dónde ha vivido, don Domecq?

En eso entró un ordenanza que parecía un bombero y musitó que Ferrabás quería hablarle al señor.

-¿Ferrabás, el locutor de la voz pastosa? -exclamé- ¿El animador de la sobremesa cordial de las 13 y 15 y del jabón Profumo? ¿Estos, mis ojos, le verán tal cual es? ¿De verás que se llama Ferrabás?

-Que espere -ordenó el señor Savastano.

-¿Que espere? ¿No será más prudente que yo me sacrifique y me retire? -aduje con sincera abnegación.

-Ni se le ocurra -contestó Savastano-. Arturo, dígale a Ferrabás que pase. Tanto da…

Ferrabás hizo con naturalidad su entrada. Yo iba a ofrecerle mi butaca, pero Arturo, el bombero, me disuadió con una de esas miraditas que son como una masa de aire polar. La voz presidencial dictaminó:

-Ferrabás, ya hablé con De Filipo y con Camargo. En la fecha próxima pierde Abasto, por dos a uno. Hay juego recio, pero no vaya a recaer, acuérdese bien, en el pase de Musante a Renovales, que la gente sabe de memoria. Yo quiero imaginación, imaginación. ¿Comprendido? Ya puede retirarse.

Junté fuerzas para aventurar la pregunta:

-¿Debo deducir que el score se digita?

Savastano, literalmente, me revolcó en el polvo.

-No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman.

-Señor, ¿quién inventó las cosas? -atiné a preguntar.

-Nadie lo sabe. Tanto valdría pesquisar a quién se le ocurrieron primero las inauguraciones de escuelas y las visitas fastuosas de testas coronadas. Son cosas que no existen fuera de los estudios de grabación y de las redacciones. Convénzase, Domecq, la publicidad masiva es la contramarca de los tiempos modernos.

-¿Y la conquista del espacio? -gemí.

-Es un programa foráneo, una coproducción yanqui-soviética. Un laudable adelanto, no lo neguemos, del espectáculo cientifista.

-Presidente, usted me mete miedo -mascullé, sin respetar la vía jerárquica-. ¿Entonces en el mundo no pasa nada?

-Muy poco -contestó con su flema inglesa-. Lo que yo no capto es su miedo. El género humano está en casa, repatingado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué mas quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone.

-¿Y si se rompe la ilusión? -dije con un hilo de voz.

-Qué se va a romper -me tarnquilizó. -Por si acaso, seré una tumba -le prometí-. Lo juro por mi adhesión personal, por mi lealtad al equipo, por usted, por Limardo, por Renovales.

-Diga lo que se le dé la gana, nadie le va a creer.

Sonó el teléfono. El presidente portó el tubo al oído y aprovechó la mano libre para indicarme la puerta de salida.”


Portishead – Roads

Se anunció ayer que Portishead tocará en México; aquí una polvoreada de la razón del porqué tanto escandalo.

El Video es parte del DVD Roseland New York live (1998)


Para hoy…