Letras, sonidos y otras hierbas

Conclusiones del selfsteemometer (aún sin nombre en español)

Después de atender la invitación que les hiciera el presidente de los EE.UU. Bamack Orama, el grupo interdisciplinario de científicos de la Multiversidad Independiente de Primidos (MIP), inventores del selfsteemometer (aún sin nombre en español) emitieron un boletín de prensa, donde informan las primeras conclusiones que han logrado, gracias a este innovador invento.

El selfsteemometer es un aparato que va instalado dentro un casco que se pone en la cabeza de las personas. Debajo del casco, hay unos sensores que atraviesan el cráneo con rayos Z (otro invento antes reseñado en el número anterior de esta prestigiosa revista), que logran escanear, medir y luego contabilizar (que no es la misma cosa) las ideas causadas directamente por las reacciones provocadas por factores externos (entiéndase por factores externos las miradas, los comentarios, el cuchicheo y las muecas). Mientras, estos factores externos son monitoreados por una cámara de 360 grados que  va capturando todo lo que sucede en la realidad física inmediata al portador del selfesteemometer. Para que entre en juego el algoritmo creado por el profesor Rucbiinzky, que asigna un valor algebraico a las reacciones y posteriormente a la idea causada por los factores externos. Calculando la AIB (autoestima interna bruta), que nos da la posibilidad de contabilizar el autoestima de una persona.

Dentro del grupo de investigadores hay, como es obvio, lingüistas de gran renombre que han emprendido una investigación paralela, ayudándose con esta innovadora herramienta. El objetivo de está investigación es identificar las diferencias en el lenguaje empleado, por miembros de la población con autoestima menor al promedio, al lenguaje empleado por los miembros cuya autoestima es mayor al promedio.Los resultados han sido celosamente guardados, pero aquí podemos adelantarle uno de los principales teoremas desprendidos de estas investigaciones: el número de adjetivos y adverbios empleados por una persona al hablar, es inversamente proporcional al AIB (autoestima interna bruta). Por lo que podemos inferir, que se reducirá el uso de las palabras que caigan en esta categoría gramatical .

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