Letras, sonidos y otras hierbas

La metamorfosis de la metamorfosis

Cuando Carlos se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en Juan. Aunque comparten el mismo cuerpo, él sabe que cada nombre cumple una función. Cada nombre determina su personalidad. El tono de su voz cambia, dependiendo de cómo lo hayas llamado.  Al vocativo Carlos responde de manera seria, y pone cara de lector de algún periódico llamado El Economista; en cambio si se le llama Juan responde con una sonrisa apretada, como la de las chicas borrachas intentando parecer muy sexys. Si se le llama Sr. Gutiérrez, agacha primero la mirada después la dignidad para acatar cualquier  orden que le sea dada. Cuando su mujer le llama gordito; levanta la frente, saca el pecho y se sienta a la mesa (quiero decir que se sienta en un silla, obviamente, que está muy cerca de una mesa) a esperar que le sirvan la comida, la bebida y le acerquen la servilleta. Así, su personalidad cambia de acuerdo a su nombre, lo que éste y todos los días no sabe Juan Carlos, es cómo actuar cuando le llaman México.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s